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Analistas 19/02/2018

Vitrina contra el pesimismo

María Claudia Lacouture
Presidenta de AmCham Colombia y Aliadas

Los expertos en ver el vaso medio vacío ironizan con los resultados oficiales del turismo de 2017 y denigran las cifras rebuscando comparaciones con destinos consolidados.

Una fuente menciona que el turismo representa en Colombia 3% del PIB (era 2% en 1999), en México entre 8% y 9%, y en Perú entre 6% y 7%. En la proporción Turistas/Población, Colombia tiene apenas 6%, Francia 127% y España 165%.

Que el turismo en Colombia es incipiente no es un secreto para nadie, pero desconocer los crecimientos anuales hasta de 20% -y siempre por encima del promedio mundial-, es, por decir lo menos, injusto, máxime en un país que mantuvo un conflicto armado sostenido por medio siglo y sufrió una escalada narcoterrorista durante una década que prácticamente arruinó al país. En esos tiempos no había manera de que un turista se apareciera por estas tierras.

Hace tres años, durante la instalación de la Vitrina Turística Anato 2015, el presidente Santos recordó que en 2010 la meta para 2014 era llegar a los 4 millones de visitantes extranjeros y que en ese momento cuando lo mencionó le habían contestado que era excesivamente optimista, pero ese año la cifra llegó a 4,2 millones de visitantes.

En un momento, en 2015, estableció la meta para 2018 en 5 millones de turistas. Mis compañeros de ProColombia se miraron desencajados, la meta parecía otra vez desproporcionada y lejos de la realidad.

Pero acaban de salir las cifras oficiales de 2017: 6,5 millones de visitas. Es decir, que la meta de 2018 se sobrepasó en un 30% y con un año de anticipación.

Como las estadísticas incluyen los pasos fronterizos, ciertamente el resultado se vio afectado por el ingreso masivo de venezolanos, 767.000, según migración, cuando el promedio anual ha sido de 300.000. Si descontamos a los venezolanos el resultado sigue siendo muy importante, casi 20%.

En un reciente análisis de Anif se critica el excesivo entusiasmo sobre el futuro del turismo, dice que ese sector está lejos de convertirse en la “tabla salvadora” de la economía colombiana, en parte, por la precariedad de su infraestructura, y afirma que “el llamado posconflicto” está empañado por episodios de violencia ocasionada por el recrudecimiento del narcotráfico.

Por fortuna, el mundo del turismo está habitado por optimistas. Esta semana se celebra una nueva edición de la Vitrina Turística de Anato, que tendrá récord de visitantes, operadores de muchos países, buenos negocios en los encuentros empresariales de ProColombia y seguirá desencadenándose el círculo virtuoso que desde hace tres lustros ha venido cambiando la percepción sobre el país, ha ayudado en la mejora de la oferta y cambiado el panorama para el negocio.

Que hay mucho por hacer, por supuesto, porque se vienen más turistas. Es el momento de darle el puesto al turismo como motor de desarrollo y prosperidad.

De abrir un diálogo propositivo para desarrollar el sector, fortalecer la institucionalidad, actualizar las normas y regulaciones para el ecoturismo, generar una nueva cultura de servicio, fomentar la educación, la capacitación de las comunidades, desarrollar los corredores turísticos, atraer inversión, mejorar la conectividad y forjar liderazgos fuertes para lograr que el sector se convierte en un motor de crecimiento, de generación de empleo, riqueza.

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