Analistas

Plan Padrino para la chatarrización

GUARDAR

Hace dos años los mexicanos pusieron en marcha un novedoso y práctico plan de renovación del parque automotor mediante un “encadenamiento” o mecanismo que permite que un pequeño transportador pueda comercializar su unidad “chatarra” a una compañía más grande, la cual le venderá a su vez un vehículo con máximo ocho años de antigüedad y se encarga de destruir la unidad obsoleta, así como de gestionar los estímulos para adquirir un vehículo nuevo.

Esa figura, sumada a unos incentivos fiscales y de financiación, entre otras ideas, ayudaría a los pequeños empresarios de transporte a cumplir con el compromiso nacional de sacar del sistema vial a los camiones envejecidos, contaminantes e inseguros, además de desarrollar un plan alterno al sistema tradicional.

A 2017 se destruyeron en Colombia 31.787 vehículos de carga, por lo que faltan por desintegrar 84.964, que representarían para al erario público un costo de $2,4 billones para quedar al día con la chatarrización.

La modernización del sector automotor debe entenderse como un proceso urgente de actualización en favor del medio ambiente y de la competitividad y no como un compromiso con Estados Unidos o la Unión Europea, o una tarea pendiente con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde).

En la Organización Mundial del Comercio (OMC) está la obligación general de no poner restricciones a las importaciones salvo por razones técnicas. En ese sentido, los TLC recogen la norma. No hay nada específico para camiones. Lo que pasa es que el esquema de chatarrización es una restricción no técnica y en ese sentido cualquier país de la OMC nos puede demandar. Por eso es un tema que le molesta a México, a los europeos, a los argentinos y también a los estadounidenses.

Debemos actualizar nuestro parque automotor porque el país lo necesita, porque nuestros productos de exportación lo requieren, porque la construcción, ampliación y mejoramiento de las carreteras avanza, porque lograrlo será una señal de que realmente entramos en la era moderna del comercio mundial.

Debemos cumplir con los compromisos adquiridos para renovar nuestros envejecidos camiones, superar los focos de resistencia y la escasez de recursos, coordinar un gran esfuerzo nacional que involucre a todos los interesados para ponernos al día con la renovación y buscar soluciones amigables que faciliten el recambio, sobre todo, que permita un mecanismo permanente y sistemático, ya que de nada sirve cumplir las metas ahora si en 10 años estamos otra vez colgados.

En el marco del TLC con EE.UU., en 2006, además de la liberalización del sector, Colombia se comprometió a completar un programa para sacar de circulación los vehículos con más de 20 años y entonces desconocía la fuerte resistencia interna y el elevado costo social y económico, por lo que sus incumplimientos se han convertido en una piedra en el zapato en su relación con EE.UU. Esa situación invita a un diálogo permanente con ese país, una coordinación en el proceso, que también involucre a los empresarios.

Con el ánimo de contribuir a la búsqueda de soluciones, desde la Cámara de Comercio Colombo Americana-Amcham Colombia- promovemos un debate que ayude a encontrar soluciones concertadas, rápidas y eficientes, como la de los encadenamientos, una especie de Plan Padrino para ayudar a los que mayores dificultades tienen de cumplir dada su dependencia y fragilidad económica.

LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.

GUARDAR
MÁS LR

Agregue a sus temas de interés

MÁS LR

Agregue a sus temas de interés