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Analistas 05/04/2021

Pasaporte de vacunación

María Claudia Lacouture
Exministra de CIT

Por estos días circulan noticias en todo el mundo sobre la conveniencia de expedir un pasaporte de vacunación como mecanismo para agilizar la recuperación de las economías y en especial para reactivar el turismo. La pregunta es si Colombia debería considerar esa certificación y trabajar en el camino de aunar los esfuerzos que otros países ya están haciendo.

El asunto tiene sus adeptos y sus detractores. Un pasaporte permitiría la movilidad sin restricciones de pruebas para el que esté vacunado. Aunque habría que ponderar si resulta discriminatorio para el que no lo esté, o si las dosis son lo suficientemente efectivas como para que una persona que haya sido vacunada esté libre de protocolos básicos de bioseguridad y sin la posibilidad de contraer nuevamente el virus o transmitirlo.

Su utilidad dependerá de la rapidez con la que un país puede vacunar a sus ciudadanos: al principio el beneficio sería restringido, pero al final perdería su eficacia ya que una vacunación realmente masiva haría innecesario el pasaporte. Colombia tardó en comenzar, pero hemos ido agarrando el ritmo.
Israel, Gran Bretaña, Singapur y China, que hacen el máximo esfuerzo por la reactivación turística, con una efectiva vacunación masiva, expiden certificados que validan la transparencia y garantía de un proceso de bioseguridad. ¿Debe ser obligatorio? Pensaría que si no es obligatorio al menos sí debe haber una central digital que permita verificarlo.

En cualquier caso, la certificación contribuye a crear confianza. También podríamos certificar como bio-seguros aeropuertos, hoteles, transportadores y demás servicios que comprueben (como casi todos lo han hecho) que han tomado las medidas sanitarias para garantizar una estadía tranquila y segura.
Paralelo a las campañas de vacunación, que debemos reforzar, tenemos que continuar con los cuidados y mantener una estrecha coordinación entre el sector público (de ámbito nacional y regional) y el privado para que desarrollemos las acciones que hagan falta para controlar la propagación y lograr la inmunización en el menor tiempo posible.

Por eso la importancia de permitir a los empresarios acompañar el proceso, obtener más vacunas y colaborar para una mayor cobertura. Tener un pasaporte motivará a que más personas hagan turismo doméstico. Pero si no hay un mecanismo de amplio cubrimiento, de poco o nada servirá esa medida. La iniciativa atraerá a los visitantes extranjeros e incentivaría los cruceros que necesitan turistas y tripulación vacunados para dar el permiso de zarpe. Y no puede abordarse de forma aislada; debe estar ligado a un compromiso de ética estricta que genere confianza y credibilidad, con responsabilidad por parte de los entes emisores y bien administrado por los funcionarios involucrados, así como los usuarios portadores del documento.

Es importante propiciar la discusión, teniendo en cuenta que permitiría ganar confianza y reactivar el sector, siempre y cuando la vacunación sea eficiente y se garantice un manejo adecuado y certero. Y un punto fundamental: si logramos ser parte del circuito de países con pasaporte de vacunación, podemos tener un mayor flujo no solo de turistas, sino de viajeros de negocios e inversionistas y eso impacta el desarrollo económico.

Eso sí: siempre con el uso de tapabocas, distanciamiento y cumpliendo todos los protocolos de bioseguridad.