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Analistas 08/03/2021

Equidad en las juntas directivas

María Claudia Lacouture
Exministra de CIT

Siempre es bueno tener el día y el mes de las mujeres para poder poner de relieve los asuntos pendientes de la equidad y hacer un alto en el camino que ayude a hacer llamados, aunque ya es hora de ir más allá de la celebración y comenzar a actuar con contundencia.

Las cifras del desempleo y los desequilibrios saltan a la vista y más que entrar en reivindicaciones que ya conocemos bien es el momento de dedicar el tiempo para hacer una estrategia de país, un pacto nacional (ya que nos gustan tanto) para construir una propuesta para mujeres y jóvenes. No cuotas, no compensaciones piadosas, sino reconocer el mérito y la importancia de la complementariedad.

Hay que atacar las distorsiones desde la profundidad educativa, avanzar en la construcción de una importante voluntad colectiva que asuma los nuevos roles de la mujer en el proceso de desarrollo sostenido, de igual manera los entes correspondientes, públicos y privados, están en la obligación de acelerar todas las reformas legales y jurídicas y darle institucionalidad a los nuevos retos de participación femenina.

Un análisis del Centro de Estudios del Gobierno Corporativo del Cesa señala que, si más mujeres lideran más empresas, el PIB de América Latina crecería hasta 34%. Cabe destacar que las empresas con una mayor representación femenina en las juntas directivas tienden a tener políticas de recursos humanos más inclusivas y diversas, mayor transparencia, mejores estándares sociales y ambientales y una más adecuada comprensión de sus audiencias públicas.

Diversos estudios demuestran que la presencia femenina en juntas directivas aumenta la rentabilidad y productividad de las empresas. La mujer ha ganado terreno, ha obtenido roles de mayor trascendencia y el ámbito empresarial es uno de ellos. La relación entre un mayor número de mujeres en cargos directivos y el rendimiento financiero de las corporaciones obedece a las habilidades que aportan al funcionamiento de la junta directiva, mejorando el desempeño del trabajo en equipo.

La presencia femenina en juntas directivas se ha asociado con una mayor diversidad de opiniones, calidad en las discusiones, equilibrio en la participación y mejor toma de decisiones, al ser más democráticas, participativas y comunicativas, además cuentan con mayor creatividad y capacidad para la resolución de problemas, reducen las barreras de comunicación y las opiniones de las minorías son más escuchadas.

Se tienen datos de que con 25% de mujeres en posiciones de liderazgo se genera en promedio un incremento de 4 % sobre los retornos de los flujos de caja y de 8% en ventas y, obviamente, al incrementar este porcentaje de participación en 50% los resultados se duplicarían. La pregunta es ¿por qué si ya sabemos todo esto, en Colombia la participación de mujeres en juntas directivas apenas llega a 10%?

Según cifras de la iniciativa “30% Club”, creada en Reino Unido en 2010 y que hoy trabaja en Women in Conection, busca lograr al menos 30% de representación femenina en las juntas directivas y cargos ejecutivos a nivel mundial.

Sin duda, es una experiencia digna de replicar, que nos llena de ímpetu y compromiso para acelerar las acciones locales destinadas a equilibrar la participación de las mujeres en el impostergable proceso de desarrollo integral de la sociedad colombiana.