El éxito de una buena relación con el próximo gobierno de Estados Unidos dependerá más de nosotros que de ellos, sea uno u otro, puesto que los políticos de ambos partidos -en el Ejecutivo y en el Legislativo-, siempre pedirán resultados sobre los asuntos pendientes de la agenda binacional, con sus matices, claro, según quien sea.

La diplomacia estadounidense está representada por expertos que saben cada detalle de esos pendientes y con sus informes y posiciones van tejiendo la relación. Es como si el balón estuviera siempre en nuestro campo, lo cual no es necesariamente una debilidad, puede ser una oportunidad.

Sea uno o el otro, para captar su atención positiva debemos avanzar sobre los pendientes, construir agendas bipartidistas, permanentes e innovadoras, independientemente del partido que gobierne.

La próxima administración debe encarar de entrada la peor crisis económica de las últimas décadas, con una pandemia que ha dejado a la fecha más de cinco millones de contagiados y un ambiente caldeado por manifestaciones callejeras contra el racismo y la violencia policial.

Para analizar ese panorama, desde AmCham Colombia organizamos un ciclo de conversatorios en los que participaron autoridades y analistas estadounidenses, que presentaron interesantes puntos de vista sobre lo que sucedería si gana uno u otro:

• A tres meses de los primeros comicios, Biden es favorito en las encuestas, muy poco tiempo, aparentemente, pero suficiente para Trump y su extraordinaria capacidad para transformar escenarios.

• Alguna recuperación económica o una mejoría en el manejo de la pandemia podrían ser determinantes. Y hay tres debates por delante.

• Con Trump sería “más de lo mismo” en política internacional, mientras Biden regresaría a la diplomacia de los tiempos de Obama.

• El nacionalismo no desaparecerá. Se confirma con 40% de popularidad que hoy conserva Trump en las encuestas.

• El próximo presidente de EE.UU. se concentrará en los problemas domésticos. Habría celos y probablemente advertencias hacia América Latina por el tipo de relaciones con China.

• Ante una salida de empresas estadounidenses de China, Trump querrá la mayoría para EE.UU. y Biden podría ser partidario a dar una mayor apertura hacia esta región.

• Se mantendrá la tensión con China, con un enfoque estratégico más diplomático.

• Si América Latina quiere algo con EE.UU. debe ir a buscarlo, con la dificultad de estar a las puertas de una recesión y desintegrada.

• Con Biden mejorarían las relaciones con Cuba, habría un tono más moderado con México, se mantendría la línea fuerte sobre Venezuela, con Brasil habría dificultades por derechos humanos y medioambiente y Colombia tendría más cuestionamientos por los asesinatos de líderes sociales.

• Colombia, si trabaja bien y enfoca sus esfuerzos, tendría un panorama favorable para la inversión y el turismo porque es considerado un aliado serio, cercano y con potencial.

• Mientras tengamos cultivos ilícitos, violación de derechos humanos, incumplimiento en la protección de la propiedad intelectual y trabas en los procesos de facilitación de comercio, será difícil adelantar una agenda ambiciosa.

En resumen, debe haber cambios de forma, pero no tantos de fondo, como ha sido por décadas, porque EE.UU. tiene claras sus políticas de Estado, por lo que no hay que esperar a que gane uno u otro, sino estar atentos para salir a pescar en este río revuelto.