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Cómo cambiará el turismo

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María Claudia Lacouture Exministra de CIT

¿Cómo y cuándo será el regreso del turismo? ¿Cuándo se pondrá en marcha su recuperación?, son algunas de las preguntas que muchos, los que sentimos pasión por este sector, nos hacemos en estos momentos, en este alto en el camino obligado por el coronavirus. Especialistas consideran que no se verá una activación real hasta las vacaciones de diciembre y que tomará un tiempo volver a los números de años anteriores porque el turista, para esa época, por lo menos por entre ocho meses a un año, no será el mismo mientras retoma confianza.

La industria necesita que los turistas vuelvan a ser turistas. Pero requieren motivación, seguridad, garantías sanitarias y un catálogo renovado de destinos con experiencias únicas, sensoriales y sostenibles. Y esto lleva a pensar que se debe comenzar por el turismo local y, superadas las prevenciones, por destinos más distantes una vez comience la recuperación de la economía y del presupuesto familiar.

Ya se habla de establecer una certificación que permita al turista viajar registrado en el sistema de salud pública, con protocolos aplicados y rápida atención y amplio conocimiento de los riesgos de cada destino. Parece exagerado, pero cuando vemos que es un sector que depende de la confianza, son indispensables todas las prevenciones posibles.

Un artículo del Diario El Comercio de Quito anotaba que se puede suponer que el turista preferirá hoteles y agencias que aseguren a sus clientes, que den una respuesta rápida a sus preguntas y flexibilidad de cambios o cancelación con mecanismos tecnológicos eficientes e inmediatos.

Los destinos deben mostrar procesos de sanidad exigentes, sin basura en las calles, transporte público no saturado, facilidad en la micro-movilidad, con infraestructuras verdes y espacios abiertos. Además, productos y servicios higiénicos, mecanismos para el manejo de desperdicios, controles sanitarios en las atracciones turísticas.

Los restaurantes con cocinas impecables, procesos verificados en toda la cadena de suministros y una disposición adecuada de los espacios. Los costos operativos subirán ante más espacios y menos personas, por lo que bajar las tarifas no será una opción y se necesitará más bien agregar experiencias relacionadas con el esparcimiento, el aprendizaje y el aire puro.

El coronavirus nos debe enseñar que en un mundo interconectado el turismo debe organizarse de otra manera, con un cuidado especial de los recursos naturales, priorizando la salud y el bienestar, procurando un equilibrio entre el desarrollo y el ambiente. Los destinos de naturaleza, ahora más que nunca, ganarán protagonismo por esa sensación consciente o inconsciente de evitar aglomeraciones o ambientes cerrados, o lugares muy contaminados. Se van apreciar más aquellos destinos que adopten la sostenibilidad como principio fundamental del negocio.

Es un poco prematuro saber cómo será el regreso a la normalidad, pero ya se puede tener una idea de qué se va a requerir y de esa manera podemos irnos preparando para el regreso. Adicionalmente, no debemos dejar de invitar a los colombianos a mantener un espíritu solidario, interesarlos por disfrutar nuestra riqueza cultural y la belleza natural, recordarles que además de disfrutar y descansar estaremos apoyando a millones de personas. De momento, como dice el eslogan de la OMT, “quédate en casa hoy, viaja mañana”.

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