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El Monotributo: el potencial de lo simple, sencillo y amigable

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Son pocas veces que el país ha visto una reforma de fondo en materia tributaria, que toca casi todos los sectores de la economía, y que es antecedida por un estudio serio e independiente de la Comisión de Expertos Tributarios.

Muchos colombianos aún no se dan cuenta, pero en el corto plazo estaremos viendo una verdadera revolución en la forma en que se realizan pagos electrónicos, no sólo por el uso de nuevas tecnologías que permiten el pago con móviles o con dispositivos de vestir (como manilla o relojes), sino porque muchas personas que hoy en día no tienen acceso a servicios de pago electrónico, verán una oferta de nuevas posibilidades que ya han venido mostrando los jugadores tradicionales, y que se verán complementadas con las ofertas de las Fintechs (posiblemente usando la nueva licencia de Sociedades de Pago Electrónico).

Abrir una cuenta de pagos a través del celular, y fondearla fácilmente desde un medio físico o de una transferencia, será pronto una experiencia rutinaria para la gran mayoría, como muchos otros avances que nos ha dado la tecnología y nos facilita actividades del día a día. No obstante, para que se adopte el uso masivo de estas soluciones, es fundamental que los pequeños comercios y prestadores de servicios personales, pierdan el miedo a aceptar pagos, lo cual en muchos casos está asociado a la imposibilidad o dificultad práctica que implica ser contribuyente. Es decir, el asunto de la carga económica es un desincentivo a la formalidad, pero un obstáculo mayor puede ser el mero desconocimiento sobre los trámites para pago de impuestos y la carga operativa que ello implica.

Para que sea posible está revolución de la inclusión financiera y la tecnología de las comunicaciones, se ha incluido en la reforma una iniciativa notable, que merece toda la atención y relevancia: el Monotributo, que busca simplificar lo complejo, hacer formal lo informal, y crear un marco institucional que abrirá un camino hacía la formalidad.

Sin embargo, es necesario hacer ciertas aclaraciones: el Monotributo no es un nuevo impuesto para tenderos y pequeños comerciantes, por el contrario, es una alternativa que simplifica el pago de los impuestos que hoy pagan (renta y complementarios). Solo será para tenderos que reciban más de 40 millones de pesos en ventas, con locales de menos de 50 m2; y se llevará a cabo mediante un proceso amigable sin costos de transacción para quienes lo vayan a pagar.

El Monotributo es una medida beneficiosa en todo sentido que combate la informalidad, hace más sencillo el trámite tributario, y les da muchos beneficios a los pequeños comerciantes. Con el pago del Monotributo las personas naturales que tienen pequeños negocios como tiendas, o servicios personales (ej. Peluquerías), al ser formales, podrán aceptar pagos electrónicos, incrementar sus ventas sin que se reduzca su capital de trabajo mediante retenciones, y acceder a créditos para crecer o estabilizar sus negocios de forma más fácil.

Es una iniciativa que aprovecha perfectamente los avances del Gobierno Nacional en materia de inclusión financiera, y se alinea con el nuevo modelo de dinero electrónico que traerá a los colombianos con menor acceso nuevas alternativas para usar medios de pago.

Adicionalmente, el pago de este impuesto trae beneficios específicos para los contribuyentes; por un lado, alrededor del 25% de lo pagado se utilizará para constituir un ahorro obligatorio para la vejez, con lo cual se constituye un ahorro que será fundamental para personas de menores ingresos que están en especial situación de vulnerabilidad en sus años de retiro. Adicionalmente, se crea una cobertura de riesgos laborales con lo cual se premia acertadamente a quienes contribuyen. Y finalmente, se establece un trámite para facilitar la vinculación de estos a las Cajas de Compensación, lo cual es una expresión de mayor inclusión, y mejora el estándar de vida de estos ciudadanos.

Colombia es un país en donde el 80% de los independientes son informales. Las estadísticas y estudios macroeconómicos demuestran que la formalidad es el mejor camino para la competitividad y el desarrollo. De hecho, el Monotributo es una medida que ha sido implementada en países latinoamericanos como Uruguay, con excelentes resultados para la formalidad empresarial, con el cual los comercios han empezado a construir su historia financiera y han disminuido su acceso a los créditos informales, como los gota a gota.

La reforma es amplia y profunda. Los intereses en juego son muchos y cada quien defiende su terreno. Por estar analizando la aparente oscuridad del bosque en medio de tantas discusiones en tantos sectores, no podemos perder la oportunidad de valorar y cultivar una iniciativa estructural y trascendental para el desarrollo económico del país, las empresas, los comercios y los consumidores.

El Monotributo no es un impuesto nuevo; es una oportunidad real para los pequeños comerciantes de formalizarse, crecer y hacer crecer el país, mediante el pago de un solo impuesto de forma simple, sencilla y amigable. Pero sobretodo, es un brillante ejemplo sobre cómo la inclusión tributaria es una fórmula que debe ir de la mano con la inclusión social y financiera.

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