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Analistas 23/01/2021

Colombia y Chile, ejemplo de hermandad

Con un deseo permanente de entendimiento y búsqueda de consensos para favorecer a sus conciudadanos, Colombia y Chile son ejemplo de hermandad en la región, con una relación de cercanía que ha ido adaptándose a los cambios políticos, nuevas estrategias comerciales y tendencias de los consumidores.

Los empresarios chilenos ven a Colombia como un mercado natural para expandir sus operaciones, teniendo presente que su población de 50 millones de habitantes es tres veces la chilena, con una ubicación geográfica estratégica que permite acceder a más de 558 millones de consumidores a través de otros mercados en Centroamérica, el Caribe, e incluso el mercado norteamericano.

Instrumentos como el ACE No 24 en 1993, el Acuerdo para Evitar la Doble Tributación en 2009 y los TLC Chile-Colombia (2009) y de la Alianza del Pacífico (2016) crean un ambiente propicio para explorar y aprovechar oportunidades de negocio. A la fecha ya han tenido importantes efectos como la diversificación de la matriz exportadora, llegando a más de 1.000 productos exportados; la incorporación de Pyme al proceso, con cerca de 700 empresas en 2019; y la apertura de nuevos espacios de comercio como es el caso de los servicios, tras una fuerte inversión de Chile en Colombia entre 2009 y 2014.

Ambos países cuentan con aspectos clave que permiten pensar en la viabilidad de realizar negocios. Algunas similitudes que facilitan el desarrollo de soluciones conjuntas son la predominancia de población en zonas urbanas (en Colombia cerca de 80% según el Dane y en Chile 88% según el INE), el aumento de cobertura educativa (52% en Colombia y 57% en Chile), el cubrimiento en salud (95% en Colombia y 100% en Chile) y la bancarización, que en ambos mercados supera 80%.

Por su parte, las diferencias como la penetración del internet (69% en Colombia y 79% en Chile) o la relevancia del sector agrícola en cada economía (que en Chile representa cerca de 3% del PIB, y en Colombia, 6%), abren la puerta para bienes y servicios que se han utilizado con éxito en alguno de los mercados, para que pueden ser aprovechados para potenciar los procesos de desarrollo de sectores como el e-commerce y la agroindustria.

La pandemia también ha acelerado oportunidades en el sector de infraestructura, clave para la reactivación económica y en el que se prevén más de US$ 2.600 millones en inversión en Colombia, donde Chile puede aportar su experiencia como proveedor de servicios mediante metodologías colaborativas en obras públicas como BIM (Building Information Modeling), para lograr mayor eficiencia en el manejo de recursos, que se transformen en beneficios para la comunidad.

La cercanía comercial, herramientas legales y experiencias compartidas dan lugar a ejemplos destacables como SOFIA, la plataforma de la empresa chilena Reset, para que pequeños y medianos cultivadores colombianos certifiquen sus cosechas para exportación, a un costo razonable y con toda la información en el proceso, logrando así el desarrollo de la industria agrícola en el país. Además, en el sector EduTech hay compañías chilenas que han desarrollado apps para preparar virtualmente a estudiantes colombianos en grado 11° que van a presentar la prueba Icfes.

Es este el espíritu que vemos los chilenos en Colombia, un país resiliente y de ensueño como lo describe Gabriela Mistral en un fragmento de su poema “Mariposas”: Parece fábula que cuento / y que de ella arda mi boca / pero el milagro se repite /donde al aire llaman Colombia.