Analistas

Mis candidatos a las alcaldías

El candidato ideal para un puesto directivo en una empresa es aquel que, gracias a sus conocimientos, experiencia y valores es capaz de inspirar, motivar y dirigir un equipo para lograr los objetivos que la empresabusca . Es capaz de lograr la combinación de talento ideal, de ejecutar sus planes de acción oportunamente y con eficiencia en el uso de los recursos y, de identificar y mitigar los riesgos de la entidad que maneja.

A diferencia de una empresa en la cual los objetivos de optimización financiera y sostenibilidad a largo plazo son ampliamente reconocidos, principalmente con los accionistas en mente, en el caso de una ciudad el primer ejercicio es balancear los intereses de sus habitantes, anteponiendo necesariamente los de unos sobre los de otros. En lenguaje político este ejercicio de balanceo se refleja en el programa de Gobierno del candidato a la alcaldía.

Infortunadamente, los programas de Gobierno rara vez son definidos de manera realista. Como la ciudadanía nunca recuerda las propuestas electorales, todos los candidatos terminan prometiendo beneficiar a todo el mundo con el fin de capturar la mayor cantidad de votos posibles, así existan limitaciones de presupuesto que hagan imposible cumplir con todas las promesas. 

La prueba irrefutable de que los programas de Gobierno de los candidatos políticos no reflejan su real intención de Gobierno es que, a pesar de que supuestamente los candidatos tienen orientaciones políticas divergentes, prometen ejecutar temas similares en su mandato como alcaldes prospectos. Por ejemplo, en Bogotá casi todos los aspirantes prometen destrabar el tráfico, hacer la ALO, el metro, poner cámaras para seguridad, seguir con los subsidios, ampliar la ciclovía y mejorar la coordinación y pedir pie de fuerza adicional a la policía, seguramente porque en sus encuestas y estudios estos temas aparecen como los más taquilleros.

Ante esta situación solo nos queda como votantes evaluar la capacidad de los candidatos y sus equipos de liderar los esfuerzos de la administración, con el fin de que las promesas de los candidatos realmente se ejecuten. La cercanía de Pardo a la política tradicional y la de Clara al fracasado Polo Democrático, acompañada por la falta de soporte popular a la candidatura de Pacho, hacen que defina mi voto en Bogotá por el candidato con mayor experiencia y mejor equipo, Enrique Peñalosa. En mi opinión solo él representa la opción de cambio viable para aislar las huestes clientelistas de la administración capitalina.

En Medellín, una ciudad que gracias a la gestión de Aníbal Gaviria cuenta con una realidad distinta a la capital, considero que el sentido común y la capacidad gerencial de Gabriel Jaime Rico lo destacan como el candidato por el cual votar, por encima de excelentes aspirantes como Alonso Salazar, Juan Carlos Vélez y Federico Gutiérrez. Rico es además el único que hizo parte de la administración actual como gerente de Plaza Mayor, lo cual le permite dar mejor continuidad a lo logrado por la administración actual.

En Cali, ante la presencia de candidatos poco preparados o de claro origen político mis preferencias están por el lado de Mauricio Armitage. En esta ciudad también se requiere continuidad en las políticas del actual alcalde, Rodrigo Guerrero, y me quedan dudas sobre la orientación que la pesista María Isabel Urrutia, el dirigente sindical Angelino Garzón o el empresario de las loterías Roberto Ortiz le den a la sultana del Valle.