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La geopolítica del 5G

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Hace 20 años, los dispositivos celulares tenían la misma funcionalidad que sus antecesores los teléfonos fijos. Hoy, cada celular tiene más potencia que el computador que ayudó a llevar al hombre a la luna, transformándose en un centro de entretenimiento con acceso a noticias, redes sociales, videos, juegos, chats y todo tipo de aplicaciones. El cambio ha sido tan intenso que los fabricantes líderes de equipos móviles de aquel momento, la americana Motorola, la finlandesa Nokia y posteriormente la canadiense Blackberry (RIM) ya no son relevantes en el panorama mundial.

Hoy, los líderes en fabricación de teléfonos móviles han sido, por varios años, los gigantes tecnológicos Samsung y Apple, quienes cuentan con una participación de mercado de 20,4% y 15,1% respectivamente. Sin embargo, del tercer al sexto puesto en ventas están los chinos Huawei, Xiaomi, Oppo y Vivo, que entre sí venden más equipos móviles que los dos primeros conjuntamente. Como en muchos otros sectores, la competitividad china, gracias a su mano de obra barata y su mercado interno de más de 1.400 millones de habitantes, terminará empujando a las demás firmas extranjeras a mercados de nicho.

Huawei, la firma líder en equipos chinos es también la firma líder en fabricación de componentes de redes celulares de última generación, con aproximadamente 32% del mercado, seguido por la sueca Ericsson con 30%, Nokia con 22% y ZTE, una compañía estatal china, con 12%. Los equipos que está vendiendo hoy en día corresponden a la actualización de las redes a la tecnología 5G, que facilitará el lanzamiento del IOT (internet de las cosas), que permite tener automóviles autónomos e integrar y controlar todo tipo de sensores con las redes celulares. En Colombia, las redes 4G y 4.5G de los distintos operadores han sido proveídos mayoritariamente por Huawei.

La apuesta de las redes 5G es tan importante que el gobierno de Estados Unidos, en conjunto con Inglaterra, Australia, Canadá y Nueva Zelanda, ha impuesto restricciones a las ventas de las empresas chinas en los últimos años, acusándolas de espionaje industrial. De un punto de vista de estrategia global, los americanos no ven bien que el soporte de sus redes, motor de la siguiente revolución tecnológica, sean proveídos por su máximo contendor económico a nivel mundial, máxime cuando, bajo el régimen de Xi Jinping, la intervención estatal en sus empresas de tecnología se ha vuelto cada vez más intensa.

Recientemente, en una escalada de la guerra comercial, la hija de fundador de Huawei, Meng Wanzhou, gerente financiera de la compañía, fue arrestada en Canadá por espionaje industrial. Y es que China, en su plan a cinco años, está invirtiendo más de US$400.000 millones en el desarrollo de sus redes 5G, logrando una ventaja estratégica en el control de una infraestructura que le puede dar acceso crítico a información de otros países.

Si bien la actitud de Estados Unidos va en contra a la filosofía de libre mercado que dice respaldar, y su postura ante la amenaza de que las empresas chinas controlen sus redes ha traspasado la zona gris, también es cierto que una renovación en el gobierno corporativo de Huawei, nombrando directores independientes en los países donde opera y aislando la influencia de su gobierno en sus operaciones, ayudaría a resolver el dilema. Amanecerá y veremos.

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