Analistas

La enajenación de la ETB

Una vez aprobada por el Concejo de Bogotá la enajenación de la ETB, en un acto de responsabilidad política de los concejales que decidieron más con base en los argumentos técnicos, estratégicos y financieros que con argucias politiqueras, el dilema es cómo se debe proceder para enajenar su participación en la entidad.

Antes de todo, debe reconocerse que la ETB es una empresa con valor. Tiene valor porque tiene la red de telecomunicaciones fija de mayor capilaridad de Bogotá (la que permite tener más usuarios potenciales), porque tiene un negocio corporativo importante que presta servicios de telecomunicaciones y de tecnologías de información, y porque el mercado en el que se desenvuelve es un mercado maduro en el cual para sus competidores es más fácil crecer por adquisición que construyendo y desplegando redes orgánicamente. 

La ETB tiene mucho menos valor en manos del distrito que en manos de un aliado estratégico. Un aliado estratégico con presencia en Colombia le da a la ETB las economías de escala que no tiene siendo propiedad mayoritaria del distrito, le permite competir con una presencia nacional que impide que los competidores le hagan “dumping” de tarifas en Bogotá y le da acceso a un portafolio de productos completo y viable económicamente.

En primera instancia, para lograr un retorno apropiado para la ciudad en una eventual transacción, la ETB debe mejorar su desempeño operativo y financiero. Esto implica afinar los procesos de la empresa, sobre todo aquellos más costosos y que más tienen impacto en el cliente: la venta de productos, la instalación de servicios y reparación de daños y, el servicio al cliente. El potencial de optimización de estos procesos en la ETB es inmenso, no solo generando ahorros y un mejor desempeño financiero, sino una mejor atención a sus usuarios. 

Sin embargo, el valor de la ETB no proviene exclusivamente de los flujos de caja que produce hoy. Un comprador o socio adecuado es capaz de generar mucho más valor con la entidad, dependiendo de su fortaleza en el mercado colombiano y las tecnologías que ha desplegado. Lo importante es entender que algunos proponentes, por su posición en el mercado y las posibles sinergias que tienen, pueden estar dispuestos a pagar más en la medida que la transacción se diseñe a su medida, lo cual lógicamente beneficiaría al distrito.

Las implicaciones de esta realidad financiera son mayores. El proceso de enajenación debe realizarse por medio de negociación directa con los más interesados, ya que un proceso de subasta abierta no permitiría llevar a aquel potencial comprador o socio que tiene mayores sinergias a pagar todo lo que está dispuesto a pagar. Además, las cuatro compañías multinacionales que tienen presencia en Colombia (ATT por medio de DirecTv, Telefónica, Claro y Millicom por medio de UNE Tigo) no necesariamente se encuentran en la misma coyuntura para realizar una transacción. Por ejemplo, Telefónica puede tener limitaciones de caja a raíz del desistimiento de la venta de sus intereses en O2 en el Reino Unido y Claro podría tener inconvenientes en la eventual aprobación regulatoria por su alta participación en el mercado local.

Un proceso de selección de la contraparte basado en el valor que podrían pagar dadas sus sinergias con la ETB y su apetito por la compañía es clave para optimizar los ingresos del distrito en una transacción y mitigar el faltante de presupuesto para la ejecución del plan de desarrollo de la capital. Bienvenido sea.