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Alinear los grupos de interés no basta para una empresa exitosa

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La función de los entes de control, cuando no está corrompida por intereses políticos, es beneficiosa para las empresas públicas pues permite balancear la relación de los accionistas públicos con la empresa. Sin embargo, en ocasiones y a falta de un diálogo franco y abierto, algunos funcionarios en las empresas públicas toman decisiones absurdas por el miedo infundado a ser perseguidos sin razón por estos entes, cuando en realidad la eventual causa de que se investigue su actuar termina siendo sus mismas decisiones absurdas. 

En el pasado, en una empresa pública de servicios me encontré con que no se le permitía al personal realizar transacciones de compra de insumos en el exterior y por lo tanto se exigía a los proveedores que consiguieran un distribuidor en Colombia para que les vendiera sus productos localmente. Esto aumentaba los costos de los insumos en 15% (todo intermediario tiene que vivir) en compras de montos significativos y además dejaba como contraparte una razón social con muchísimo menor respaldo. 

Al investigar el caso los funcionarios de compras justificaban su actuar en un concepto emitido por el departamento legal que hace unos diez años recomendaba no realizar compras en el exterior ya que no contaban con abogados con conocimientos suficientes en inglés para defender a la empresa en caso de incumplimiento por parte del proveedor. 

En el momento del concepto las necesidades de insumos producidos en el exterior eran incipientes y claramente el concepto tenía una visión temporal. Sin embargo, ante el incumplimiento de este dictamen que nunca se actualizó un par de funcionarios fueron sancionados en años pasados por los entes de control haciendo que en adelante nadie se volviera a tomar el riesgo de comprar en el exterior.

En este ejemplo de manera absurda perdía el accionista que no compraba a precios apropiados, perdían los entes de control que por andar metidos en estos asuntos no se enfocaban en los factores importantes, perdían los funcionarios de compras y los directivos que eran investigados porque comprar localmente era ineficiente y perdían los clientes que no recibían servicios a precios competitivos.

Esta empresa que en un momento contaba con un relacionamiento apropiado entre sus grupos de interés tenía todo para ser exitosa. Por lo general cuando los accionistas (representados en parte por los entes de control), los directivos, los trabajadores y los proveedores, entre otros, son capaces de conseguir un número suficiente de clientes que compartan por medio de sus necesidades y su visión del mundo los objetivos que la compañía se ha trazado, las empresas prosperan para todos y son rentables.

Sin embargo este equilibrio ideal es inestable y no puede ser solamente una foto en la vida de las empresas que en su gran mayoría están expuestas a cambios constantes en su entorno como en nuestro ejemplo. Para ser exitosas, las empresas y sus grupos de interés también deben garantizar que existen los mecanismos para adaptarse a los cambios que surgen de sus mercados renegociando constantemente esquemas de relacionamiento anteriores. 

Es así como los directivos no pueden dormirse en los laureles porque tienen un balance apropiado entre los grupos de interés y deben mantener los mecanismos de diálogo proactivamente para evitar que, al no adaptarse a los cambios, surjan paradigmas que se enquistan en la organización y la corroan hasta quitarle su competitividad.

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