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La euforia sobre la energía solar

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De nuevo el candidato Gustavo Petro hace alarde de una efusión irreflexiva en sus ideas. La semana pasada trinó expresando que el problema de calidad del servicio de distribución eléctrica, en la costa Caribe, se resuelve con la instalación de paneles solares en los techos de la casas. En otros trinos, el candidato manifiesta que con éstos, la red eléctrica ya no se requiere, sería necesaria solamente para que el usuario solar pueda vender sus excedentes.
Analicemos esta idea. La demanda de energía eléctrica de la costa Atlántica fue de 15.803 millones de kilovatios hora en el año 2017. Teniendo en cuenta la eficiencia de los paneles solares en techos, que es alrededor de un 16%; un kilovatio solar en la costa generaría alrededor de 1,734 KW hora al año. Para suplir la demanda de la Costa, entonces habría que instalar unos 9.111 megavatios. Hoy, Colombia tiene instalados aproximadamente 16.500 megavatios. Es decir, que la solución de olvidarse de la red aumenta en un 55% la capacidad instalada. Hay energía de sobra en el sistema interconectado, pero si el absurdo de independizar la costa llegara a ser política nacional, eso costaría aproximadamente US$25.500 millones (US$ 2.800 por KW instalado solar incluyendo las baterías necesarias para olvidarse del sistema interconectado). Para pagar esta inversión con una rentabilidad de 10% en 25 años cada usuario de la Costa tendría que pagar unos $533 por kilovatio sin tener en cuenta el mantenimiento de los paneles solares. Ahora, si la inversión la hace el Estado sin renta, entonces Colombia debería surtir una reforma tributaria aumentando impuestos sin precedente.
Actualmente, el precio de todo el sistema (generación, transmisión, distribución, etc) le cuestan a un usuario de estrato 4 de la costa Atlántica unos $418 por kilovatio. Un usuario de estrato 1 paga aproximadamente $250 ya que recibe subsidios del Estado y un establecimiento comercial paga aproximadamente $501. Esto quiere decir que para ningún usuario sería económicamente viable irse a una solución 100% solar independiente de la red. La idea no es viable y no se puede pensar que la generación distribuida puede remplazar del todo la red. Pero sí se puede remplazar en parte y esto tiene sus riesgos.

Generación solar en techos es algo que se utiliza en el mundo y ya en Colombia existe la regulación para ello (Res 030 Creg – 2018). Hay más de 200 proyectos registrados ante la Upme. Su costo final a usuario por kilovatio hora, sin incluir el sistema de baterías, puede estar entre $250 y $300 por kilovatio (puede ser menor si se tiene en cuenta las exenciones tributarias que existen en el actual régimen tributario). Al comparar estos costos con los de la estar conectado a la red, la provocación de usuarios con techos grandes y altos consumos de energía (establecimientos comerciales), sería la de montar sus sistemas solares y aislarse de la red durante unas horas en el día. En esos momentos, la red sería pagada por los usuarios que quedan conectados, es decir los residenciales con menores consumos y menos área de techo.

Entonces, la primera caravana que se aislará de la red no serán los usuarios de menos recursos, sino los de más, dejando a los otros con mayores costos. Este escenario es tenido en cuenta por la regulación y por dicha razón hay claros límites a este tipo de instalaciones. Desahuciar la red en euforia hacia el sol, en contrario de lo que se expresa en el debate político, es algo que perjudica a los usuarios de menos ingresos.

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