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Analistas 12/05/2021

Protestas, pobreza y crimen

Manfred Grautoff
Consultor de seguridad nacional

El paro nacional continúa, pero ahora con bloqueos de las vías que dan acceso a las ciudades del país. Paralelamente el Gobierno, ha venido negociando en la Casa de Nariño con diversos sectores políticos. El resultado es un tímido avance que no evidencia una respuesta, que permita controlar la situación social que vive la nación.

Esta inestabilidad tiene su origen en los demoledores efectos de la pandemia de covid-19, que arrasó con la economía. Lo que se infiere, por los resultados que entregó el Dane sobre el comportamiento de la pobreza durante 2020. La cual, se mide por medio de la línea de pobreza, que es el monto que una familia o persona debe gastar para adquirir una canasta de bienes y servicios básicos. De no tener los ingresos para acceder a estos productos, se considera que es pobre. Mientras que pobreza extrema, son los hogares que no logran tener una fuente de ingresos, para soportar un consumo mínimo de calorías. La construcción de estos indicadores, tiene como objetivo establecer el monto de gasto social, hacia dónde debe ir focalizado, y que líneas de intervención deben ejecutarse para superarla o mitigarla.

Durante 2020, la pobreza a nivel nacional cambió de 35,7% a 42,5%; en tanto, que en los municipios pasó de 32,3% a 42,4%. Mientras, la pobreza extrema a nivel nacional, se trasladó de 18,2% a 19,3%; a la vez, que en las áreas municipales varió de 6,8% a 14,2%. Con estos datos, se puede apreciar la crítica situación de los ciudadanos con menos recursos, o que perdieron sus fuentes de empleo, ante las medidas de confinamiento para controlar el virus. Lo que evidencia, la necesidad del ajuste tributario para fondear el ingreso solidario y las compensaciones del IVA, tal como lo muestra la gran encuesta integrada de hogares del Dane.

Sin embargo, cuando el Gobierno intentó realizar la reforma tributaria, generó el inconformismo, que tiene relación con la situación social urbana. Así, Cali fue la ciudad donde él número de pobres creció con más fuerza. Mientras, en 2019 había 558.360 personas en condición de pobreza, en 2020 este número es de 934.350 lo que equivale a un incremento de 67%; seguida de Barranquilla (63%); Manizales (58%); Bogotá (49%) y Bucaramanga (45%). Así, las metrópolis con mayores impactos sociales, son las que han sido testigos de los desmanes más fuertes. Una forma de ver el reverso de la situación, es apreciar como la pobreza a nivel rural, se redujo de 47,5% a 42,5%, siendo este el mejor resultado desde 2012. Lo que explicaría porque en estas zonas, las protestas han sido marginales.

La inconformidad social es explicada por las cifras de pobreza. No obstante, el crimen también ha reaccionado a este contexto. Así, a medida que ha venido aumentando la pobreza, la tasa de homicidios se ha estado reduciendo. Lo que permite inferir, que las estructuras criminales, ante la contracción del mercado ilegal se han reacomodado. Llevándolas a confrontar a la Fuerza Pública, en medio de las protestas, con el objetivo de controlar las rentas ilícitas. Urge, fortalecer las capacidades de investigación judicial de la Policía, y, realizar el ajuste fiscal para focalizar recursos. Las grandes ciudades, son ollas a presión que pueden terminar estallando.