.
Analistas 23/05/2022

¿Se puede ser socios de EE.UU., sin ser amigos?

Luis Miguel González
Director de El Economista

¿Qué puede salir mal? México tiene ante sí la mayor oportunidad económica en una generación: quedarse con una parte sustancial de la inversión extranjera directa que ahora está en China. Son US$200.000 millones anuales y una parte de ellos saldrán de China, porque Estados Unidos necesita enfriar su relación con el Dragón. Es un asunto de geopolítica, con amplias repercusiones económicas.

Decenas de empresas están buscando instalarse en México. El proceso tiene un nombre técnico, nearshoring. Las grandes empresas están rediseñando las cadenas de valor dentro de la llamada Fábrica Global. Tener un proveedor estratégico ubicado en China dejó de ser una ventaja expresada en costos y se ha convertido en un problema, en una vulnerabilidad. Lo dejó claro el covid. El mensaje lo refuerza la crisis de abasto de los semiconductores; la invasión de Rusia a Ucrania y la retórica de la dirigencia China.

El apetito por instalarse en México es algo palpable. De ello dan cuenta los desarrolladores de parques industriales; las oficinas de promoción económica de los estados del norte del país y el Bajío. Muchas empresas exploran la posibilidad de instalarse en México porque nuestro país tiene un atributo envidiable: cercanía con Estados Unidos. Location, Location, Location. Es tan importante esta ventaja que, en muchos casos, compensa problemas severos como la inseguridad o la mala calidad del abasto eléctrico.

La excelente posición geográfica se complementa con un tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá, sumada a una experiencia de un cuarto de siglo de exitosa integración económica y comercial. En teoría, esto nos coloca en una situación inmejorable para aspirar a quedarnos con una buena rebanada de ese gran pastel de inversión extranjera directa que ahora se queda en China. Es realista pensar que México puede aspirar a ganar 15% de los US$200.000 millones que captó China cada año. El 15% son US$30.000 millones y si los consiguiéramos, duplicaríamos la Inversión Extranjera Directa que ahora conseguimos. Más allá del monto de los recursos, estamos hablando de inversión en sectores que definirán el futuro de la economía mundial: electromovilidad; inteligencia artificial; robótica y aeroespacial, entre otras.

¿Qué puede salir mal? Estados Unidos ya tomó la decisión de desacoplarse de China porque el Dragón se ha convertido en el principal retador del Tío Sam en liderazgo económico internacional. En ese desacoplamiento, el Gobierno de Estados Unidos está desplegando junto con sus empresas una nueva estrategia en materia de economía internacional. Es un adiós a la globalización que vimos a partir de la década de los 90 del siglo pasado. Es menos libre comercio y más proteccionismo. La elección del lugar donde se localizarán los procesos clave de una industria debe considerar los costos, pero también el riesgo político. Los factores geopolíticos ya no se pueden pasar por alto en el momento de decidir una inversión. ¿Es un país “amigou”… es confiable?

Más que nearshoring, estamos hablando de friendshoring. Es importante estar cerca del territorio estadounidense, pero más importante ser aliados confiables en un escenario internacional polarizado.

Conozca los beneficios exclusivos para
nuestros suscriptores

ACCEDA YA SUSCRÍBASE YA