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¿Estamos preparados?

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Luis Guillermo Vélez Cabrera - lgvelezcabrera@gmail.com

Hace unas semanas escribí en esta columna sobre la supuesta llegada del coronavirus a Cúcuta. Era una parodia, pero, como ocurre con las parodias, escondía detrás preocupaciones reales sobre la emergencia del Covid-19.

Estas preocupaciones no se han desvanecido. Todo lo contrario, se han acentuado. No parece que estamos preparados para lo que se nos viene encima. Por eso aquí van algunas reflexiones para los momentos difíciles que tendremos por delante.

Dejar que los científicos tomen las decisiones. No los comentaristas radiales, ni el procurador tercero delegado en lo agrario, ni el primo que estudió tres semestres de medicina. Los expertos saben lo que están haciendo, o, por lo menos, saben más que los demás. Recuerden lo que pasó con la vacuna del papiloma humano, cuya distribución fue suspendida por la histeria mediática y la decisión de un juez ignorante, costándole, en el futuro, la vida a miles de niñas.

Coordinación desde la Presidencia. La única instancia que puede coordinar las tres ramas del poder público, los entes nacionales y territoriales y los organismos de control es la Presidencia del República. El Ministerio de Salud, por competente que sea, es insuficiente. Se debe crear un PMU permanente para manejar la situación directamente desde el Palacio de Nariño.

Creación del marco legal. Actualmente no existe. La Presidencia debería tener listos los decretos de estado de excepción que permitan imponer cuarentenas, limitar la movilidad, arbitrar recursos, contratar de urgencia, etc. Y preparar a la fuerza pública para hacerlos cumplir.

Mitigar el impacto económico. Será brutal. Mercados y petróleo a la baja; dólar en niveles récord. La economía colombiana tiene a un serio déficit en la balanza de pagos y la última reforma tributaria bajará el recaudo. Quizás sea necesario flexibilizar la regla fiscal para darle más holgura al gasto gubernamental. Es la única forma para evitar una recesión.

Control en los entes de control. Las “ías” son como los perros de Pávlov: tienen un reflejo condicional a reaccionar cuando los medios de comunicación les hunden el botón. Algunas veces, en el afán por dar resultados, cometen atropellos y, en otras, en vez de colaborar, hacen más difíciles las soluciones. Nadie está en contra de la protección de los recursos públicos o de la sanción a los funcionarios inmorales, pero se debe hacer con mesura y no para ganarse aplausos mediáticos.

Cumplir la autocuarentena. La recomendación de los expertos (cuestionada por los epidemiólogos recién graduados de la Universidad de las Redes Sociales) es la autocuarentena, si se tienen síntomas leves. En Colombia hay unas 5.000 camas de UCI; la congestión en los servicios de salud necesarios para los casos más graves sería catastrófica.

Finalmente, lo más importante es no politizar la emergencia. Ya Petro, irresponsablemente, le echó la culpa del Covid-19 a la Ley 100. Los demás deben guardar cordura, apoyar a las autoridades y colaborar en lo puedan: este no es el momento para hacer política.

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