Podríamos decir que es casi una máxima de la política colombiana: entre más débil el gobierno, más temprano empieza la campaña para sucederlo. Hace cuatro años estábamos todavía desenredando el resultado del plebiscito y el tema Presidencial estaba distante en años; cuatro años atrás aún no existía el Centro Democrático y, antes de eso, el Presidente estaba viendo cómo le torcía el pescuezo a la Constitución para sacar adelante un tercer mandato, tema que no se definió, sino hasta febrero de 2010. En otras palabras, la campaña presidencial de 2022 ya empezó, lo que dice muchas cosas.

Por ejemplo, que, como afirma el perceptivo Juan Lozano hay tres bloques políticos formándose, el de izquierda, con Petro a la cabeza; el de centro izquierda, supuestamente santista; y el de centro derecha, donde convergen el Partido de la U, Cambio Radical, el conservatismo, parte del partido liberal y el uribismo.

Es una forma de ver las cosas. Otra variante de la tesis de los bloques es que no son tres, sino cuatro. En los extremos está la izquierda dura compuesta por las Farc, el Polo, la UP y el Partido Comunista, que se aglutina alrededor de Petro, con Iván Cepeda en calidad de jefe de debate. Estos cuentan con aproximadamente 20% de los votos.

Al otro lado, está la derecha pura cohesionada en el Centro Democrático, también con matices, desde el ala extrema de María Fernanda Cabal y Carlos Felipe Mejía hasta el ala moderada, donde hay elementos del duquismo emergente. Aquí está 25% de los votantes.

El remanente 55% de los electores está en la mitad, en un espectro amplio que va desde la centro-izquierda hasta la centro-derecha. El bloque de la centro-izquierda empieza por la zurda con el recién resucitado Moir, pasa por Clara López, llega a los verdes con Fajardo como portaestandarte y termina en el grupo de Defendamos la Paz, que se aglutina alrededor de algunos exnegociadores de La Havana (y por eso le atribuyen el santismo). Es un grupo muy variopinto con propuestas social demócratas y progresistas que no son de ruptura ni de defensa del statu quo. Este bloque quizás tiene 30% del apoyo.

El cuatro bloque es la centro-derecha, o la derecha burocrática, donde está el partido liberal o lo que queda de él (que tiende a desgranarse hacía la centro izquierda), el Partido de la U, Cambio Radical y el partido Conservador, que se han convertido en agrupaciones que gravitan hacia la estrella polar de la burocracia estatal. Con ellos está, por razones de inercia, conveniencia o de necesidad 25% de los votantes.

Las noticias de los últimos días son los movimientos de las placas tectónicas del país político, acomodándose con miras a 2022. Gracias a Dios la segunda vuelta presidencial obliga a que estos bloques tengan que establecer coaliciones, ninguno tiene lo suficiente para lograr la mitad más uno de los votos y ninguno ofrece la receta completa para sacarnos del pantanal en el cual estamos metidos.