Analistas 01/09/2020

Dificultades políticas en USA

A medida que avanza el tiempo y se aproxima el mes de noviembre, los ánimos se siguen agitando y los intereses y deseos de los múltiples actores involucrados (y hasta de los no involucrados, pero que recibirán los efectos de la decisión final) en el proceso electoral en Estados Unidos se afianzan.

Posterior a la determinación de que fuera Kamala Harris quien acompañara a Joe Biden en su carrera hacia la Casa Blanca, la competencia se le fue haciendo más difícil al actual presidente Donald Trump. Al punto que, de mantenerse la tendencia, se convertirá en el mandatario que emule a George H. Bush como perdedor del proceso reeleccionista.

Según se observa, desde 1993 hasta la fecha, todos los presidentes estadounidenses han logrado la reelección. Pero esta vez pareciera que muchos de los votantes y sectores que llevaron a Trump a la Casa Blanca en 2016, han reflexionado sobre su posible traspié. Además, el mismo mandatario ha hecho todo para desprestigiarse frente a un amplio sector del electorado.

Un punto en contra desde que el impacto de la covid-19 empezó a generar los efectos negativos conocidos y que ubicaron al país como el más afectado por el virus en todo el planeta, ha sido precisamente la manera como Trump desconoce lo que está ocurriendo y sus actuaciones incomprensibles, además de su negligencia y reiteradas equivocaciones frente al fenómeno. Todavía hoy lanza un mensaje confuso que, para muchos, privilegia el dinero y la riqueza sobre la vida del ser humano.

De otro lado, lo que se reavivó con la recordada frase I can’t breathe (no puedo respirar), pronunciada por George Floyd, y todo ese movimiento del Black Lives Matter (las personas negras importan), ha seguido su rumbo y se ha encendido de nuevo con los más recientes eventos reaccionarios, que desataron un feroz movimiento con impacto hasta el Lincoln Memorial y que se extiende por todo el país. El problema del racismo estructural que padece Estados Unidos, así como los efectos catastróficos de la pandemia, parecen no importarle mucho al magnate que hoy habita la Casa Blanca. Es por esto que las tendencias, los números, las encuestas y hasta el mismo ambiente político ha puesto a Biden en ventaja.

Sin embargo, a pesar de evidenciarse la tendencia ligeramente ganadora de Biden sobre Trump, en la escena política estadounidense emerge la posibilidad de unas elecciones tan parejas que, incluso, se contempla la idea de que el 3 de noviembre no sea posible hacer público un ganador entre los contendores. Y esta situación ha llevado a que desde un sector de los republicanos se esté hablando de un potencial fraude en el proceso electoral.

Algo que, a todas luces, y con base en lo que ha sido el funcionamiento del sistema de Colegio Electoral en el país norteamericano, podría carecer de fundamentos (con la excepción, claro, del voto por correo).

Paradójicamente, en favor de Trump está el panorama enrarecido por la neumonía covid-19 que, para bien o para mal ha sido utilizada por varios gobiernos en el mundo. Estados Unidos no será una excepción. El candidato presidente hará todo lo que esté a su alcance para usar la pandemia y acomodarse desde sus explicaciones, aludiendo que todo lo que no le favorece tiene su origen en la imprevisibilidad del fenómeno global.

Así, la situación es tan compleja que con la visiblemente exacerbada polarización que ha marcado los últimos meses y semanas de la política doméstica (e incluso internacional) del país, no está de más escuchar a quienes analizan diferentes escenarios de conflicto interno, tanto en los escritorios, las oficinas públicas y las instituciones, como en las calles de la democracia moderna más antigua del mundo. En realidad, lo que está pasando en Estados Unidos es suficientemente inquietante y no debe subestimarse la participación de todos los actores y sectores de la sociedad. ¡La recomendación es no quitar la mirada de Washington!