Analistas 28/04/2020

Corrupción a la orden del día

Tal como era de esperarse, el brote del contagio de la neumonía covid-19 ha puesto a prueba la honestidad, tanto de los gobernantes como de los pueblos y las naciones en general. Una vez la epidemia se convirtió en pandemia, los diferentes gobiernos del mundo reaccionaron, generando acertadas declaratorias de emergencia que les permiten acceder expeditamente a los recursos que, incluso, pudieron estar inicialmente destinados para otros proyectos o programas, así como para el mismo funcionamiento del aparato estatal.

Pero, el hecho de haber logrado acceso a esos dineros, no garantizó en todos los casos, que estos fueran acertadamente utilizados o invertidos. Al mismo tiempo que se empezó a hacer uso de recursos públicos para enfrentar la pandemia, empezó una carrera de los corruptos por acceder a los mismos y manejarlos en su propio beneficio. El caso de Colombia, se hizo evidente con la compra de mercados para las personas más vulnerables con productos presupuestados y pagados a precios superiores a 400% sobre al valor real.

Como se sabe, estamos ante una catástrofe sin precedentes en el mundo contemporáneo. Desde que conocemos la configuración actual de los sistemas internacionales no habíamos experimentado un fenómeno en el que 185 países padecieran un contagio simultáneo como el vivido, ni con cifras como estas, con más de tres millones de personas contagiadas y una cifra superior a las doscientas 10.000 muertes.

Ante ello, los sistemas de salud de todas las naciones son los que se llevan toda la atención. Pero precisamente son esos sistemas los que en mayor medida demuestran su fragilidad, sobre todo en las naciones en vía de desarrollo, dada su alta susceptibilidad frente a la corrupción. De acuerdo con Transparencia Internacional, “la adquisición de medicamentos y suministros a los sistemas de salud es, con frecuencia, uno de los sectores más vulnerables y dónde existe más riesgo de corrupción”.

Así, con base en la información expuesta por la misma organización y de acuerdo con la Oficina de la ONU contra las Drogas y el Delito, entre el 10% y 25% de todo el dinero que se destina a las adquisiciones de equipos médicos a nivel mundial se pierde a causa de la corrupción, tanto por parte de los hospitales y centros médicos como de los intermediarios. En la Unión Europea, por ejemplo, “en tiempos sin crisis, 28% de los casos de corrupción en el sector salud están relacionados específicamente con la adquisición de equipos médicos”, señala Transparencia Internacional en su página web.

Aspectos como el encarecimiento (especulación), ocultamiento de información y riesgos de sobornos son sólo algunas de las prácticas que se han venido detectando en diferentes partes del mundo. Pero también se ha identificado, tal como fue reseñado por la Organización Mundial de la Salud, que una serie de ataques cibernéticos se ha realizado intentando robar la información de las personas y, tal como se citó recientemente en una nota periodística, “los fraudes incluyen llamadas de falsos doctores que comunican que un familiar está enfermo, enlaces para adquirir productos sanitarios y correos en los que se suplanta a las autoridades sanitarias”.

Casos como los vividos en República Checa y España han sido sólo dos ejemplos de las estafas de que han sido víctimas los gobiernos. En ambos países, de acuerdo con información publicada por la BBC, las adquisiciones de kits para atacar la pandemia tuvieron que irse directo a la basura, una vez se descubrió que se trataba de falsificaciones absolutamente inservibles.

Ocurrió también en Países bajos y Alemania que las compras de equipamiento médico terminaron mal. Esto, claro, sólo por citar algunos de los excesivos casos que se han dado a conocer. Es repugnante que ni siquiera en medio de una tragedia como la que padece el mundo, los corruptos tomen una pausa.