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Analistas 22/06/2021

Asuntos globales y realidad

Luis Fernando Vargas-Alzate
Profesor asociado de la Universidad Eafit

Al querer comprender lo internacional al interior de los programas universitarios, se ha presentado un cambio sustancial en los últimos años y cada vez cobra más fuerza la definición de lo que distinguimos al cerrar el siglo anterior bajo la categoría de asuntos globales, tanto en la perspectiva académica como en la práctica.

De hecho, metodológicamente hablando, el abordaje de los temas internacionales ha llevado a que se diluya la errónea concepción de entender a quienes estudian, desglosan, analizan y proyectan los temas desde la academia, bajo la consideración de unos “seres extraños” ubicados por fuera del “sector real”. Hizo carrera en los programas profesionalizantes, esencialmente a nivel de maestría, el enunciado que excluyó a los académicos de la realidad y los situó en un mundo que pareciera imaginario o inexistente.

Contrario a ello, al contar con el tiempo, las habilidades, capacidades, recursos y discernimiento, los académicos que han invertido años de sus vidas personales y profesionales, viajando, hablando, interactuando y validando su labor, hacen tanto más parte de aquel denominado “sector real”, que muchos otros actores partícipes, incluso, de realidades decisorias. Así, bien vale la pena trabajar en la construcción de un lenguaje que ayude a identificar las verdaderas áreas en las que se gesta y desarrolla el conocimiento.

En tal dirección, se presentó -como quedó dicho al inicio- un cambio importante en el abordaje de los temas internacionales, ampliando sus dimensiones, objetos de estudio, categorización de variables y niveles de análisis. Las relaciones internacionales, que gozaron de una relativa exclusividad a partir de la generación de los debates inter paradigmáticos, han tenido que lidiar con el enfoque de los estudios internacionales, primero, y de los asuntos globales, después.

Habiéndose enfocado completamente en los aspectos centrales de la política internacional, las relaciones internacionales descuidaron el ámbito socio-cultural y ambiental, abriéndole la puerta a la perspectiva novedosa (en su momento) de los estudios internacionales. Sin embargo, no fue un avance suficiente, dado que seguían quedándose por fuera aspectos clave de la agenda internacional. Con la consolidación de la agenda 2030 (de los Objetivos de Desarollo Sostenible), no solo al interior del sistema de Naciones Unidas, sino involucrando a un inusitado grupo de actores y organizaciones internacionales, se maduró la idea de los asuntos globales.

Ese fue un gran paso porque, aunque se mantuvo el vínculo con la disciplina de las relaciones internacionales y el uso de las herramientas metodológicas de los estudios internacionales, al referirse a los asuntos globales quedaron incluidos en ellos todos los actores, procesos, programas, proyectos y carencias del escenario internacional. Lo anterior, no obstante, existan referencias que invitan a entenderlos como una especialización (interdisciplinaria) dentro de la ciencia política, dedicada exclusivamente al estudio de la política global.

Sin superar las dificultades que hay detrás de la convergencia disciplinar, resulta fundamental señalar que los asuntos globales capturan y describen todas las dinámicas políticas e interacciones sociales presentadas más allá de los límites territoriales donde se vive, entre un amplio rango de actores (estatales y no gubernamentales), en un mundo claramente interconectado e interdependiente (globalizado).

De tal manera que se resuelve muy fácil el interrogante sobre la utilidad de los asuntos globales para un profesional de nuestro tiempo. Ciertamente se está ante una respuesta sencilla y práctica, entender los asuntos globales implica comprender la realidad y su impacto. Sin esa comprensión es ciertamente complejo moverse en los diversos terrenos de la acción política, económica, social, ambiental y cultural.