La articulación de las distintas fuerzas vivas del Valle está dando excelentes resultados. Se está dinamizando a través de círculos virtuosos que permitirán seguramente hacer inversiones estratégicas y crecer a tasas por encima de las nacionales, lo que a su vez le dará una mayor competitividad y una mejora en la cohesión social. En una palabra: bienestar para la población de nuestra región.

Ha jugado un papel fundamental la disposición de confianza, cercanía y respeto de los distintos actores, conjugada con una gerencia técnica, seria y participativa. Confianza impulsada por ejecución, podríamos decir que es fórmula de articulación.

La confianza ha permitido a los actores reconocerse en sus capacidades y ponerlas a funcionar para un bien mayor. Ejemplos del trabajo conjunto del bloque parlamentario, que ha ayudado para hacer la presión debida ante los poderes centrales para la asignación de recursos y la definición de prioridades, como el aumento del presupuesto nacional para la región. También la posibilidad de escucharnos con frecuencia como actores, facilita la construcción de un imaginario colectivo más complejo, pero ciertamente más real.

Otro fruto de la confianza ha sido la articulación de los actores privados con las administraciones departamentales de Dilian Francisca Toro y Clara Luz Roldán, que ha permitido un desarrollo de agendas focalizadas y han permitido un mayor impacto. Igualmente, hay que seguir desarrollando igual confianza con los municipios para lograr una articulación ganadora a nivel territorial.
Además de la confianza, está la gestión, la acción. Este segundo esfuerzo ha ayudado a la región es, sin lugar a duda, el trabajo de concretar la visión de región y los dinamizadores.

La narrativa del Valle que se atreve agenciada la Cámara de Comercio de Cali y algunos organismos oficiales ha permitido darle un norte de visión a nuestro territorio. Han logrado acercar y, lo que es más importante, coordinar actores claves del sector privado, la academia y la institucionalidad pública bajo el lente de los clústeres. Esta focalización ha sido vital para el fortalecimiento productivo y de prestación de servicios. Pueden ser las locomotoras para la reactivación de empleo de calidad.

Este esfuerzo se coronó con los proyectos prioritarios que Propacífico ha ayudado a concebir, como bien lo dice la misión de esta fundación: “identificación, gestión y articulación de iniciativas de interés general y de alto impacto, que fomenten el progreso económico, la sostenibilidad ambiental y la prosperidad colectiva”. Se ha materializado en la generación de una conciencia colectiva de proyectos como la conexión Pacífico-Orinoquia; corredor Cali-Rumichaca; el fortalecimiento de la calidad de la educación en el Valle.

Hay que felicitar vivamente a los empresarios que decidieron el resurgimiento de la antigua FDI, hoy Propacífico, porque se ha convertido en uno de los principales articuladores de actores e intereses de la región. Igualmente, Propacífico está impulsando los informes integrados de responsabilidad social de la región, que, en el horizonte de los ODS, ayudan también a que se sumen esfuerzos para lograr impactos mayores de los que esfuerzos separados pueden llegar a aportar. La suma es más que sus componentes, la suma potencia y multiplica en este caso. Hay también otros espacios como el Comité Intergremial y la Unidad de Acción Vallecaucana que aportan en esta dirección.

Otros agentes podrían hacer eco de esta conjugación del verbo articular, para bien de todos. Es una tónica que puede dar un impulso definitivo en un momento tan difícil como es el que estamos viviendo por los efectos sociales y económicos de la pandemia del covid-19. No es el momento de exacerbar las tensiones sociales, políticas y económicas, es la hora de sumar con una mirada puesta en el bien común. Con generosidad y sana disponibilidad. Con inteligencia y solidaridad.