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Analistas 22/09/2020

Duque con González y Mujica

Luis Felipe Gómez Restrepo
Rector de la Universidad Javeriana Cali

Muy interesante el informe y el evento realizado por el señor presidente Iván Duque para dar cuenta de los avances en la política de paz en los dos años de gobierno. Si bien la implementación de los acuerdos de paz ha sido unos de los temas que más tensión ha generado en estos dos años de gobierno, realmente se ve en la actualidad una disposición mucho mayor y más concreta para su implementación. Fue por ello muy simbólico que el Presidente invitara a esta ceremonia a Felipe González, expresidente español quien tiene también nacionalidad colombiana, y al expresidente de Uruguay José, Pepe, Mujica. Ellos reconocieron lo mucho que ha avanzado Colombia, pero fueron enfáticos ambos en lo mucho que también nos queda por hacer.

Las palabras de González y Mujica tienen mucha sabiduría, porque conocen bien la realidad política y social de nuestro país y han hecho un seguimiento al proceso de paz. Cinco afirmaciones quisiera comentar:

Primera, la paz es de todos, y en ese sentido es necesario hacer un gran acuerdo político de todo el país para su implementación. Si bien hubo polarizaciones por los términos del acuerdo, es vital que se dejen en el pasado, y haya un gran acuerdo de todos los matices políticos y de los macro-actores sociales para acelerar la implementación. Esto les haría mucho bien a todos en el país y al proceso como tal. Como sociedad debemos seguir sumando, aglutinando, generando consensos. Entre mayor sea ese Acuerdo de Estado, más fácil será el desarrollo de la implementación.

Segunda, la paz es de largo plazo. Como lo decía, se ha hecho mucho, pero falta muchísimo. Por ello la visión que se debe tener es de largo plazo, adoptando una mirada más allá de los gobiernos e imprimiendo una dinámica de muy largo aliento, lo cual permitirá que los procesos se consoliden y den muchos frutos. Es una mirada responsable con la historia y con el deseo de entregar un país viable a las generaciones venideras.

Tercera, la paz se asegura con la justicia. Esto es clave, pues si no logramos ganar en equidad la paz queda frágil. Se requiere trabajar hondamente en las estructuras y los círculos viciosos de la exclusión en el país. Por ello, ha sido una posición muy valiosa que el gobierno del presidente Duque haya priorizado la inversión social en los municipios Pdets, Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial. Esto permite, no solo dar cumplimiento a los acuerdos de paz, sino tomar una de las mejores vías para luchar contra la pobreza rural. La justicia social es una condición de posibilidad para la consolidación de la paz duradera.

Cuarta, el narcotráfico es el mayor desestabilizador de la paz. Por ello se recomendaba que se blindara la erradicación pasando de la forzada a la voluntaria. La capacidad desestabilizadora del narcotráfico es muy grande. De allí, que postergar la solución de ese problema, será sinónimo de aplazar la paz. Lograr una reducción radical de los cultivos de uso ilícito es una condición necesaria para apuntalar la paz.

Quinta, la geografía de Colombia condiciona las posibilidades de la paz. Y se habla en términos de Chocó y Catatumbo, y con ello, de la importancia de terminar de incluir a todos los actores armados en la dinámica de la paz. Fue un llamado bien directo y explícito de Mujica, a buscar un acercamiento con la guerrilla del ELN. Y este es un punto álgido. El ELN se ha aferrado tristemente al terrorismo y de allí debe salir, la violencia no es el camino para encontrar transformaciones sociales. Y con un proceso de paz con este grupo armado se desbloquearían muchos de los impedimentos que el Gobierno ve en las relaciones con Venezuela.

Excelente evento, y que sea un augurio para dos años de trabajo incansable por la paz. Hay que reconocer, que el empuje que Emilio Archila, alto consejero para la Estabilización, le está imprimiendo a la ruta de implementación es de la mayor importancia.