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El peor jefe de tu empresa puede ser tú. El mejor también, pero lo primero es más fácil. Es suficiente con una noche difícil por una preocupación que no deja dormir bien, una discusión familiar, un trancón, una llanta pinchada y hasta un duelo mal llevado. Las posibilidades son muchas para construir una cultura de trabajo insoportable para los subordinados.
A Mita le pasó cuando su papá falleció. Tras la llamada con la terrible noticia el trabajo dejó de ser la prioridad. Aunque la empresa le aseguraba tres días para el duelo, terminó por concederle tres semanas. Cuando regresó todavía tenía el corazón en otro lugar. Su jefe directo la recibió diciéndole que la veía recuperada, con la energía de siempre. Aunque pretendía ser un elogio y un reconocimiento a ella le sonó a otra cosa. Como si esos 15 días hubieran sido suficientes para llorar la pérdida de su padre y cambiar el chip para hacer la misma de antes. Como si nada hubiera pasado.
Durante un tiempo estuvo desconectada. Después todo lo contrario. Empezó a intentar involucrarse en cada detalle compulsivamente, desconociendo o ignorando a propósito las capacidades de su equipo. Cualquier cosa le parecía a susceptible de ser corregida aún cuando no hubiera necesidad. Mientras más intentaba recuperar ese control del pasado más se escapaba aquello que realmente necesitaba cuidar. Hasta que una de las mejores personas a su cargo renunció.

La razones en su carta fueron una bofetada a su gestión. Allí no aparecía quien fue sino la que era. La que escribía de madrugada, gritaba, manoteaba y pordebajeaba a los demás. La que convirtió su propia angustia en una experiencia agotadora y humillante para quienes trabajaban con ella. Se convirtió en el modelo de jefe que nunca soñó ser y que tanto había criticado.
En una vieja libreta de apuntes se encontró en lo que había escrito de sus antiguos jefes que describía como villanos de Disney o Marvel. Allí estaba Maléfica, tanto fría como distante y Medusa, a quien nadie la miraba los ojos. También las anécdotas, como aquella en la que una jefa desesperada le lanzó un tacón que logró esquivar. Se convenció de que también ella ahora estaría apareciendo en la libreta de alguien. ¿Los malos jefes nacen o se hacen?
Lo que los buenos líderes pueden aprender de los malos jefes, es la idea central del libro que Mita Mallik escribió: 'El diablo envía correos a medianoche'. En él comparte su experiencia con 13 malos líderes a los cuales sobrevivió y la etapa en la que ella hizo parte de ese indeseable grupo.
Cada pasaje es una oportunidad, cada día hay premios y cada semana uno mayor: fútbol, lotería, chance, mercados, camisetas de fútbol, lo que sea que incentive amar y cuidar nuestra ciudad. Estoy seguro de que miles de empresas se involucrarían en ello
Estos datos nos dan la certeza de ser una empresa sólida y con la trayectoria suficiente para seguir prestando el mejor servicio a Bogotá