Analistas

Retos para una banca sostenible

La sostenibilidad de la banca en Colombia plantea grandes desafíos cuando la asumimos como una estrategia de impacto integral en la economía, la sociedad y el medio ambiente; más aún, cuando partimos de la realidad de nuestro país que está marcada por inequidad, por décadas de conflicto armado y por derechos vulnerados a una gran mayoría de la población.

Por eso, es ineludible cuando pensamos en sostenibilidad, considerar los derechos humanos como un eje principal que debe llevar a que las entidades financieras actuemos bajo principios de protección de los recursos y restablecimiento de derechos, entre ellos los económicos, con un modelo de negocio específico, de tal forma que el propósito último de las entidades sea el bienestar humano. Siendo así, tenemos gran responsabilidad para facilitar y promover el ejercicio de los derechos económicos de todos los individuos, situación que es más evidente en el sector de las microfinanzas.

Abrir ese acceso a derechos económicos implica tener modelos de atención y metodologías relacionales, cara a cara y en el espacio de los clientes; desarrollar productos pertinentes; tener políticas claras de sobreendeudamiento; prácticas de cobranza amigables y hacer acompañamiento al microempresario determinando los recursos que requiere para mejorar el desempeño de su negocio y las condiciones del mismo. 

Partir del enfoque en los Derechos Humanos y principalmente el acceso a los derechos económicos para grupos vulnerables, tiene resultados tan impactantes como el empoderamiento de las mujeres y con ello la transformación de la sociedad. Lo que empodera a la mujer es sentirse sujeto de crédito, que le brinden la oportunidad, que le den una mano amiga para desarrollar sus proyectos de vida y le faciliten el acceso a recursos con los que va a generar su desarrollo y el de su familia. 

Cuando logramos que la mujer participe en la generación del ingreso, se empodera de tal forma que se convierte en la mejor administradora  de su negocio y de su hogar; se involucra en contextos económicos y sociales en los que antes no participaba y adquiere más poder de decisión- invirtiendo racionalmente los excedentes y utilidades, dándole prioridad a la familia-; allí estamos evidenciando una sostenibilidad con enfoque humano.

Por todo esto, la inclusión es una estrategia de negocio y una estrategia de sostenibilidad económica y social. La sostenibilidad económica es una consecuencia de un modelo de negocio fundamentado en principios de desarrollo social, pensar en inclusión es materializar los derechos económicos de las comunidades.

El crecimiento del negocio genera rentabilidad y saber hacer el negocio genera sostenibilidad, una inclusión ética y responsable genera un crecimiento continuo de alto impacto para todos los grupos de interés; por eso, la estrategia de negocio debe estar concebida con compromiso social y ser ejecutada con atención en los factores de desempeño social, económico y ambiental.

Nuestra responsabilidad está en generar productos de inclusión en crédito e inversión que promuevan el autoempleo y ayuden a fortalecer unidades productivas, garantizando el uso responsable de los recursos asignados y la preservación del medio ambiente. Así, en la medida en que generemos la sostenibilidad social y ambiental, tendremos la sostenibilidad económica en Colombia, construyendo entre todos un mejor futuro.