Analistas

¡No sabíamos qué era un iPhone!

Hace nueve años por esta misma época, escribía para este mismo diario la noticia de la llegada del iPhone a Colombia. “Eso es un publi-reportaje”, decía el jefe de redacción de entonces. “¡Es un producto revolucionario! ¡Tiene pantalla táctil, internet, apps!”, decía este servidor.

Lo cierto es que ninguno de los dos tenía ni idea de que ese aparato por el que discutíamos cambiaría para siempre la manera de ejercer nuestro oficio, el periodismo, y por supuesto la forma en que consumimos información. A la medianoche del 22 de agosto de 2008, las tiendas de Movistar en Bogotá tenían filas eternas de lo que hoy llamaríamos Millennials, dispuestos a ser los primeros en tener un iPhone en sus manos. Entusiastas, con carteles en los que manifestaban su amor por Apple, tal vez más inspirados por lo que veían del lanzamiento en Estados Unidos, Europa o Japón que porque en realidad existiera un culto a la marca en el país.

Ese público hacía pensar que el iPhone sería un juguetico bonito para niños plays que querían estar a la moda. Algo por allá lejano del mundo formal de una sala de redacción. ¡Qué equivocados estábamos! El iPhone se posicionó tan rápido en Estados Unidos (se había lanzado un año atrás) que de inmediato impactó el negocio de las revistas y los periódicos impresos. Justo en 2007 la circulación de la revista Time empezó a caer de cuatro millones de ejemplares a 3,2 millones para 2011, mientras que Newsweek pasó de tres millones a 1,5 millones.

Para 2009, había perdido 35% de páginas con publicidad. Revistas de celebridades como People y Vanity Fair perdieron 35% la cantidad de páginas con publicidad mientras que las de belleza como Cosmopolitan y Vogue, 30%. Por supuesto que ya se veía una reducción pero la fiebre del smartphone la aceleró. Ya no era necesario ni comprar la revista ni prender el computador para buscar la versión online, ¡ya estaba todo literalmente al alcance de la mano, a un clic táctil de distancia, en el bolsillo! Hoy en día cualquier periódico o revista se asegura no solo de que su website navegue perfectamente en iOS, sino de tener actualizada su app para este sistema.

La mayor parte de la audiencia a medios viene de un iPhone. Y frente al ejercicio periodístico, no era claro tampoco en 2008 que esta naciente categoría “smartphone” se convertiría en la mano derecha de cualquier periodista, al punto de que hoy muchos usuarios sin ostentar ese título, generan mejores fotos, videos, textos, audios, memes, o animaciones que un medio tradicional.

Y si le sumamos que de la mano con el iPhone se desarrollaron las redes sociales Facebook y Twitter, tenemos una bomba: un aparato que no solo me permite generar todo tipo de contenido ¡y además publicarlo en tiempo real desde cualquier lugar del mundo! Hoy puede resultar obvio, pero ver en perspectiva lo que cambió ese juguetico de la década pasada, resulta sorprendente.