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Orígenes evolutivos de una buena sociedad

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Blueprint - cianotipo o diseño original - el más reciente libro de Nicholas A. Christakis, es una profunda exploración por disciplinas como la biología, antropología, genética, filosofía e historia, entre varias otras, orientada a entender la cooperación como parte esencial de la naturaleza humana.

El centro del estudio es la cooperación, justamente porque las mejores sociedades -humanas o en otras especies - son aquellas que logran que sus integrantes cooperen de formas más complejas. Es decir, aquellas que consiguen ir más allá de las relaciones entre quienes tienen un vínculo genético estrecho, e incluyen a múltiples agentes cuyas interacciones contribuyen al beneficio colectivo.

A partir del análisis de la literatura en antropología, primatología y biología evolutiva se encuentran fundamentos para la cooperación, que van desde los procesos de emparejamiento en la formación de las familias, hasta los incentivos detrás de la división de tareas en la crianza de los hijos. Igualmente, primates no humanos, elefantes y ballenas, coinciden en mostrar intereses de asociación más allá de su círculo cercano, como son las acciones de reciprocidad y un interés genuino en el bienestar del otro, lo que para los humanos llamaríamos amistad.

En el estudio de sociedades humanas formadas a partir de experimentos naturales - como aquellas que aparecen luego de naufragios- entre las explicaciones del fracaso de algunas de ellas aparecen prácticas de competencia indeseable y la inhabilidad de sus miembros de sostener impulsos cooperativos. También se destaca la ausencia de un liderazgo efectivo, especialmente en su tarea de impulsar la solidaridad, promover el tratamiento igualitario, reducir las jerarquías y facilitar el trabajo conjunto entre los miembros del grupo.

Blueprint también incorpora múltiples análisis experimentales con personas reales, e identifica la capacidad de elegir con quién interactuar, como una variable que impulsa a los agentes a reciprocar las acciones de los demás. Explica que aspectos como la posibilidad de cambiar el marco en el que se dan las relaciones -su fluidez- favorecen los esfuerzos colectivos; situación que se ve afectada negativamente por diferencias evidentes de estatus y riqueza.
En sociedades utópicas -aquellas diseñadas de manera intencional, por ejemplo, por regímenes comunistas o algunas iglesias- Christakis enfatiza el problema que estas enfrentan por asignar roles y responsabilidades de manera exógena, pasando por encima de la individualidad de cada uno de sus miembros. Fórmula perfecta para que una sociedad fracase.

Finalmente, aparecen variantes interesantes como la mayor proclividad a interactuar positivamente con miembros del mismo grupo - sean ellos reales o construidos de manera artificial - y la posibilidad de que esto se traduzca en la confrontación con agentes externos. En este tema, la identidad aparece como la variable que puede inclinar la balanza en la dirección del conflicto o de su solución.

EEl mensaje es sencillo pero profundo: el desarrollo de la cooperación a gran escala no solo contribuye al mejoramiento de la sociedad, sino que también es parte esencial del legado de millones de años de evolución. Sin embargo, dicho legado también incluye aspectos que pueden ser manipulables para impedir la cooperación y condenar las sociedades al fracaso, algo que, desafortunadamente, también ocurre con frecuencia.

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