viernes, 24 de julio de 2020

Más columnas de este autor Julián Arévalo

Uno de los frentes que más ha generado controversia durante el gobierno actual ha sido su manejo de las relaciones internacionales. Esta coyuntura, sin embargo, invita a que declaraciones y decisiones que han polarizado a la opinión pública del país den paso a una agenda renovada, con especial énfasis en los desafíos económicos de mediano y largo plazo.

La historia diplomática reciente es bastante conocida e incluye debates innecesarios, posturas y alianzas con enormes costos y sin ganancias concretas, que indican un claro deterioro en la relación con otros países. Más que continuar este enfoque, valdría la pena una estrategia coordinada entre Cancillería y Ministerio de Comercio, Industria y Turismo orientada a abrir mayores oportunidades para las empresas colombianas y que, por ese camino, se contribuya a la recuperación.

Las cifras dan fe de esta necesidad: en mayo, la caída en las exportaciones del país fue de 40,3% respecto al año anterior, que siguió a una contracción de 51,7% en abril. Sectores como manufacturas, turismo o entretenimiento han mostrado caídas dramáticas después de iniciadas las cuarentenas. Esto se suma a la debacle en el empleo y la débil capacidad de compra de los consumidores nacionales, que seguramente se extenderá por muchos meses más.

Este escenario obliga a adelantar acciones que, vía doméstica, o a través del comercio internacional, permitan generar la demanda que los productores necesitan para sobrevivir, una vez se supere la peor etapa de la crisis. No obstante, en este último frente, los esfuerzos llevados a cabo hasta el momento se centran en las necesidades urgentes en materia sanitaria: entre ellas se destacan conseguir respiradores, apoyar al sector salud y coordinar vuelos humanitarios. Es necesario complementar estas iniciativas con otras que le faciliten a los empresarios nacionales diversificar sus fuentes de ingresos post covid.

Y es mucho lo que se puede hacer a nivel internacional. En plena pandemia, por ejemplo, Chile firmó una alianza comercial con Nueva Zelanda y Singapur para fomentar la exportación de productos y servicios relacionados con tecnologías de la información y las telecomunicaciones. El parlamento ecuatoriano, por su parte, refrendó un acuerdo comercial con Reino Unido que busca dar continuidad al comercio bilateral luego del Brexit (Colombia tiene todavía pendiente este trámite), mientras que India avanza en un tratado comercial con la Unión Europea.

El país debe orientar acciones en esta dirección, de tal forma que la recuperación sea menos lenta. Las recomendaciones que haga la Misión de Internacionalización lanzada por el Gobierno deberán estar acompañadas de un enorme esfuerzo diplomático que permita las alianzas y condiciones idóneas orientadas a beneficiar a los productores colombianos.

Crisis como la actual, con frecuencia contribuyen a facilitar las dinámicas de cooperación entre diferentes actores; así lo muestra el acuerdo logrado esta semana por los países de la Unión Europea que busca aliviar la situación de sus miembros más vulnerables.

El momento que vive el país se convierte en una oportunidad para dar un giro en el manejo de las relaciones internacionales, de manera que, en lugar de ruido y anuncios controversiales, esta se traduzca en acciones que beneficien a la población.