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Analistas 18/11/2021

Bárbaros en la puerta

La Oferta Pública de Adquisición (OPA) para tomar el control de Nutresa, la compañía de alimentos más grande de Colombia y una de las pocas multilatinas, tomó por sorpresa al mundo corporativo.

La noticia recuerda un libro, ‘Barbarians at the gate’, de Bryan Burrough, que describe las excentricidades del capitalismo salvaje para tomar el control de RJR Nabisco, un pulso que se resume en una lucha de billones de dólares entre fondos de capital privado y prestigiosos abogados de Wall Street, en un contexto donde el mandato de los administradores se circunscribía a velar exclusivamente por los intereses de los accionistas, sin importar los efectos en la compañía ni en los otros grupos de interés.

¿Por qué se está dando esta situación? Si bien Nutresa se ha beneficiado del acceso a los mercados de capitales para apalancar sus planes de crecimiento, el precio en bolsa de su acción, al igual que el de otras empresas listadas de Colombia, se ha visto afectado por externalidades globales y por la pérdida de liquidez y poca profundización del mercado accionario colombiano, evidenciando con ello una cruda realidad: la subvaloración de los títulos más allá de lo que indican sus fundamentales. Esta situación es aprovechada por inversionistas, quienes de manera oportunista se le adelantaron a Nutresa en su estrategia comunicada a principios del 2020 de readquirir las acciones y devolverles a los accionistas el valor que se merecen, estrategia que posiblemente tuvo que ser suspendida una vez fue conocida la emergencia sanitaria del covid-19, buscando con ello cuidar diligentemente la caja para sortear los efectos la pandemia.

Pero lo que particularmente llama la atención de esta OPA hostil, es la posibilidad de que se cambie la visión estratégica de Nutresa y se desarticule el Grupo Empresarial Antioqueño (GEA). Se trata de un juego de poder en el que la OPA pone en riesgo el valor compartido que históricamente ha generado el GEA para sus grupos de interés.

Por la forma cómo se han dado las cosas, se infieren las intenciones de los oferentes. Una de ellas podría ser el despiece de los activos de Nutresa. Por un lado, quedaría el negocio de alimentos, y por el otro, el portafolio de inversiones en negocios financieros y de infraestructura. Esto colapsaría el modelo de gestión del GEA, que ha sido exitoso generando bienestar en países y comunidades donde hacen presencia sus empresas.

El GEA nació en los años 70, basándose en la tenencia entre sí de paquetes accionarios de empresas antioqueñas para protegerlas de tomas hostiles y evitar el blanqueo de dineros ilícitos en la bolsa de valores.

Este enroque creó un circulo virtuoso: internacionalización y crecimiento a doble dígito de sus empresas bajo un estilo que hoy conocemos como capitalismo consciente, el cual las ha llevado a ser reconocidas por sus estándares de clase mundial en gobierno corporativo; además de ser referente en los índices globales de sostenibilidad, ganarse los primeros lugares en Great Place to Work, y ser uno de los pilares de la democracia a través de su contribución en la triada sector privado, sector público y universidad.

Vienen semanas complejas para los administradores de fondos de pensiones. Su decisión de vender o no las acciones pasa por el deber fiduciario de cuidado, lealtad y buena fe en el manejo de sus inversiones. Un mandato que no se mide por la ganancia de la venta en el corto plazo, sino por el valor de sus inversiones en el largo plazo, incluyendo los efectos colaterales que esta decisión podría tener en el resto de su portafolio.