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El mundo va a cumplir casi un siglo sin una gran guerra; no es mucho el tiempo que se puede contabilizar en la historia sin ese gran evento; hasta 1939, desde que el hombre se asentó en un territorio, ha luchado por poseer algún recurso del vecino, por la fuerza.
Mucho se habla del peligro de la guerra y el temor vuelve por momentos, pero de manera aislada, porque una vez asentadas las naciones y después de la segunda guerra mundial, han sido esporádicos los momentos en los cuales un país pelea con otro; se vienen a la mente las guerras contra Israel, Vietnam, el intento de invasión de Iraq a Kuwait y las refriegas de Perú con Ecuador. En África la mayoría de conflictos ha sido entre tribus y más que guerras ha habido golpes de Estado. Este periodo ha traído prosperidad en el mercado mundial; hoy los países se enriquecen más en un periodo de paz que conquistando, como en la antigüedad; el mercado y el capitalismo han logrado traer un periodo de paz al menos a nivel global.
Aun así, los países siguen invirtiendo millones de dólares en gastos de seguridad, Colombia el año pasado invirtió más de US$10 millones; es el más alto de la región, pero su situación lo justifica; la guerra de guerrillas que se convirtió en un instrumento de terroristas y narcotraficantes, a pesar del proceso de paz, se mantuvo vigente. Las tropas permanecieron vigilantes, pero sin actuar durante el proceso.
Los incumplimientos y sobre todo el incremento del narcotráfico deben llevar a las fuerzas armadas una vez más a intentar derrotar el enemigo, Sin embargo, hoy en Colombia mueren más personas por problemas del corazón que por el conflicto armado y las muertes violentas en su gran mayoría están correlacionadas con la venta y distribución de sustancias ilícitas como lo sugiere la Fundación ideas para la paz.
Estados Unidos aumentó su inversión a más de US$600 millones; si bien no está cursando ninguna guerra, es la potencia mundial en este momento y tiene la capacidad de incursionar casi en cualquier parte del mundo; aun así, sus muertes son por problemas de corazón y diabetes y las violentas son por crímenes internos asociados a delitos comunes. Hoy como nunca en la historia el ser humano vive una relativa calma; no se viven economías de guerra y las tensiones de salir a combatir son menores. Los tratadistas coinciden en dos condiciones: la primera, que las guerras cada vez son más caras: un misil vale miles de dólares y costear un ejército es muy oneroso; el segundo factor, las ventajas de la guerra son menores; ya ocupar un territorio por los recursos naturales no es igual de rentable que hace un siglo; hoy el patrimonio es el conocimiento y se encuentra mucho de él en la red.
Con todo esto hay una variable que nunca debe dejarse por fuera y es la capacidad humana para hacer el mal y la profunda estupidez que también la acompaña: cualquiera de las dos puede echar por la borda años de conquista y de relaciones económicas.
No se trata solo de un presidente airado ante una derrota judicial. Se trata de una forma de comunicación política que combina dos herramientas muy poderosas: la construcción populista del enemigo
Antes de nombrar a Sancho en el poder, don Quijote le da consejos que hoy deberían estar en las paredes de todas las oficinas públicas
El arte tiene la facultad profunda de interpretar la realidad; tal vez por eso lo revisito de forma constante, y lo cito con recurrencia, probablemente en busca de inspiración, seguramente en busca de respuestas