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Tribuna Universitaria 21/05/2021

La libertad de elegir

Juan Manuel Nieves R.
Estudiante de Comunicación Política

La libertad de elegir fue un libro escrito por Milton Friedman en 1980. En él, el premio Nobel plantea la importancia de las libertades políticas y económicas en la capacidad de decidir. Señala que los peligros que atentan a ella siguen vigentes y a pesar de que una victoria de Estados Unidos sobre el modelo comunista pareciera un hecho, aún las ideas de este último siguen luchando al interior de los países.

La libertad no ha sido un proceso fácil para la humanidad, hasta hace un poco más de 100 años en el mundo seres humanos podían ser transados en una operación comercial y generaciones enteras de afrodescendientes sufrieron la inclemencia de la esclavitud; no fue hasta la guerra de 1861 en la cual Abraham Lincoln se arrojó de lleno con el propósito de abolir la esclavitud, corrió sangre y aquella quedó abolida con bastantes excepciones. Hasta 1956 todavía el ejército americano tenía segregación racial en sus tropas y las escuelas de blancos y gente de otras razas permaneció hasta 1964.

La libertad de locomoción es otra conquista, en la edad media una persona ni podía ni tenía los medios para salir de sus predios, hoy una persona puede moverse por el mundo entero, salvo Cuba, Corea del Norte y algunos países africanos bajo dictadura. El hombre se ha ganado el derecho a decidir qué hacer con su vida con generaciones enteras de sufrimiento, por ello la libertad goza de ser el bien más preciado en la actualidad.

Sin embargo, un fenómeno nuevo y extraño viene sucediendo hace algunos años, con la derrota del comunismo las personas, dueñas de sí mismas, han empezado a perder sus libertades voluntariamente. Thomas Hobbes, en su libro El Leviatán, sostiene que los hombres renuncian a parte de su libertad para otorgarle al Estado la posibilidad de dirimir conflictos y evitar que se maten unos a otros, esta facultad, es uno de los elementos fundamentales en la existencia del Estado, sin embargo los mismos ciudadanos le han querido otorgar funciones adicionales, y es así como le solicitan que intervenga la economía, que proteja sectores económicos con aranceles, que limite la circulación libre de personas, que les de salud gratis, educación gratis, que restrinja la libertad de cátedra y ordene a los colegios un tipo de enseñanza y así podría seguir poniendo ejemplos donde las personas abandonan su libertad a cambio de un Estado cada vez más controlador.

El peligro de otorgarle al Estado el control de nuestras vidas es que retomarlo va a costar de nuevo. Detrás de cada reclamo pidiendo gratuidades o subsidios hay un abandono implícito de las libertades, los ciudadanos en vez de llenar las calles con reclamos, podrían marchar a favor de ser más libres, de que el Estado se entrometa menos en sus vidas e iniciativas a través de impuestos y regulaciones, pero hoy en Colombia pareciera la palabra gratis estuviera por encima de la palabra libertad y no bastarán unas marchas para reclamar la libertad de elegir de nuevo.