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Importaciones sí, pero no subsidiadas

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Juan Carlos Mira

Las importaciones de etanol subsidiado originario de EE.UU. crecieron 189% en 2018 frente a 2017, generando un desplazamiento de la producción nacional a tal punto que representan 30% del consumo total del país.

Por lo anterior, el año pasado Fedebiocombustibles solicito al gobierno nacional la apertura de una investigación por subsidios que derivó en que, en una acción sin precedentes en la historia del comercio de Colombia, el gobierno impusiera derechos compensatorios a otro país, en este caso en una determinación preliminar, impuso derechos correctivos provisionales a las importaciones de etanol de maíz originarias de Estados Unidos, por 9,36%.

Esta decisión, además de ser un logro para el sector y el país, representa un espaldarazo del gobierno a la producción nacional, un mensaje positivo para la inversión y nos permite ser optimistas sobre la determinación final, para lo cual tenemos argumentos sólidos que sustentan la necesidad de corregir completamente la distorsión de estos subsidios en el mercado nacional, que supera el 22%. Lo que está haciendo Colombia no afecta el TLC, ya que en dicho tratado está considerado que en estos casos se aplique lo establecido en la normativa de la OMC.

A nivel mundial solo se comercializa el 6% de la producción, como consecuencia de la decisión de los países de estimular su producción nacional mediante la creación de los programas de oxigenación de combustibles. Es por eso por lo que el 94% de la producción mundial se destina al abastecimiento de la demanda doméstica creada por estos programas. En Brasil, por ejemplo, con una mezcla obligatoria del 27% de etanol (E27), el país se autoabastece en un 93% de su producción local. En otros países el autoabastecimiento con producción local es la constante: el mismo Estados Unidos con 99,5%, la Unión Europea (97%), Tailandia (94%), China (100%), Argentina (100%) e India (96%).

Otros países ya han impuesto medidas de defensa contra el etanol de EE.UU. debido a la inequidad de su competencia: la Unión Europea, China, Brasil y Perú. Por lo tanto, es necesario que el gobierno de Colombia, en su decisión final, corrija completamente la distorsión del subsidio de EE.UU., ya que, como se ha visto recientemente, el gobierno del presidente Trump, ha anunciado mayores apoyos a sus productores nacionales, como consecuencia de las batallas comerciales que está librando con otras grandes potencias.

De otro lado, Estados como California, Oregón y Washington han restringido el uso de etanol de maíz por sus escasos beneficios ambientales, lo que ha hecho que importen etanol de caña, lo cual a su vez aumenta los excedentes de etanol de maíz en Estados Unidos. ¿Por qué Colombia tiene que recibir estos excedentes de un etanol subsidiado y menos amigable ambientalmente? ¿Por qué nos tenemos que convertir en el basurero tóxico de estos excedentes?

Colombia puede quedar a la deriva en este caso, por lo que es necesario salvaguardar la producción nacional con los instrumentos legítimos de defensa comercial existentes en el ámbito internacional. Colombia representa menos del 1% de la producción de etanol de Estados Unidos, por lo que no consideramos que para ese país este caso sea un irritante comercial, mientras que para el nuestro es un asunto de supervivencia, es la estabilidad de un sector que genera 286.000 empleos y que ha realizado inversiones por $3,1 billones en siete plantas productoras de bioetanol ubicadas en los departamentos del Valle, Cauca, Risaralda y Meta. Por eso, nuestra posición es: Sí a las importaciones, pero no subsidiadas.

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