Analistas

Un momento de grandes decisiones

Un país más y mejor conectado es más competitivo. De acuerdo con datos del Banco Interamericano de Desarrollo, un aumento de 10% en la penetración de banda ancha en Latinoamérica y el Caribe genera un crecimiento promedio de 3,19% del Producto Interno Bruto (PIB) y de 2.61% de la productividad. Por su parte, como lo indica el estudio Impacto económico del servicio de internet banda ancha, elaborado por el Departamento de Planeación Nacional -DNP- en octubre de 2017, aumentar la velocidad en 1Mbps puede generar aumentos en el PIB per cápita de hasta 2,9%, que se traduce en mayor bienestar para los colombianos, crecimiento económico y desarrollo acelerado para Colombia.
Gracias a los esfuerzos de diferentes gobiernos y de la empresa privada que le apostaron a desarrollar el sector TIC, el país ha estado a la vanguardia de las telecomunicaciones en la región y los colombianos han disfrutado de las tarifas más bajas y de la mejor calidad en los servicios con respecto a los países vecinos. Eso le ha permitido a Colombia tener más competitividad en el mercado y mayor salida al mundo. En definitiva, las telecomunicaciones se convirtieron en una verdadera locomotora de la economía del país.
Entre 2001 y 2008, según el DNP, el sector TIC registró un crecimiento promedio que doblaba al del PIB nacional (9,7% vs 4,4%). Claras señales de un mercado que funciona bien, de manera eficiente y lo más importante, en favor de los usuarios, con más competidores, promoviendo que los precios disminuyan, y que el consumo aumente.

Sin embargo, esa realidad ha cambiado y ya completamos ocho trimestres con crecimiento negativo y niveles de ingresos cercanos a los percibidos en el 2014, un retroceso de cuatro años. Algo que nunca había sucedido. En impuestos el país está recibiendo menos ingresos y la facturación y uso de los servicios de telecomunicaciones también se ha reducido. Eso supone una dicotomía fundamental para el crecimiento del país en los próximos años: Fortalecer la productividad o prolongar la desaceleración.

El espectro, tan mencionado en los últimos meses y tan necesario, no para las empresas del sector TIC sino para soportar las comunicaciones de todos los colombianos y del sector productivo en general, es la gran oportunidad que tenemos para retomar el lugar de vanguardia que perdimos en la región y para potenciar el crecimiento, el desarrollo y la productividad.

Un país privilegiado como Colombia, con una posición geográfica estratégica y altamente conectado por cables submarinos que acercan a la región entera al mundo, no puede aplazar más la oportunidad de satisfacer las necesidades de los colombianos y de ser más competitivo.

Este es el momento de tomar decisiones. La subasta de espectro debe hacerse, pero dentro de un entorno favorable y una estabilidad jurídica que proteja y promueva la inversión en el país para que la economía crezca. Esa es la única forma de garantizar el bienestar de los usuarios y de fortalecer la confianza en el país como destino de inversión.