Analistas

Industria cambiará tendencia en 2017

La industria automotriz en los últimos 10 años ha experimentado innumerables retos, como las variaciones en la demanda de vehículos, el cierre de mercados clave para la exportación y ajustes en las políticas económicas y monetarias. 

El año 2016 no ha sido la excepción y particularmente se ha convertido en uno de los años más complejos para nuestra industria, al igual que muchos otros sectores de la economía, que se han visto impactados por fenómenos como la caída del precio del petróleo, la volatilidad del dólar, el incremento en las tasas de interés, entre otros, que erosionan las finanzas de los clientes; todos estos al final, impactando la confianza del consumidor. 

Como consecuencia de lo anterior, durante el primer semestre este indicador presentó los niveles más bajos de la historia, tocando el 20% de confianza negativa. Esto llevó a muchos clientes a no comprar vehículos y, por tanto, el mercado automotor experimentó una caída de 30% en los últimos dos años. 

Actualmente, se venden 80.000 vehículos menos que en 2014 y si tomamos los últimos cinco años, la caída es de 150.000 unidades acumuladas, comparado con las ventas del año 2011. Estos indicadores se suman al ya muy bajo nivel de ventas per cápita de vehículos, que en nuestro país ya se encuentra en 5,2 carros por cada 1.000 habitantes, mientras que el promedio de una Suramérica deprimida, lo dobla con cerca de 11 y los países que tienen economías parecidas a la colombiana, como Argentina, Chile y Brasil, nos triplican en este indicador.

En ese orden de ideas, ahora, más que nunca, tenemos la misión de seguir trabajando para encontrar fórmulas que fortalezcan la confianza del consumidor, elemento fundamental en el desempeño de la economía y buscar ese potencial de crecimiento, que es tan importante para el país. Eventos como el reciente Salón Internacional del Automóvil de Bogotá, donde toda la industria hizo grandísimos esfuerzos para invertir y desplegar lo mejor de sus marcas, en un año complejísimo, le imprimieron un nuevo aire al mercado y seguramente los pedidos generados contribuirán a que la industria esté cercana a las 250.000 unidades cuando termine 2016.

El cierre de las negociaciones de paz, sumado al desarrollo de las obras de infraestructura, un mejor desempeño de las exportaciones no tradicionales, un sector energético más estable y una reducción de las tasas de interés, debe llevar a la economía a recuperar su senda de crecimiento a niveles superiores de 3% y ojalá rápidamente llegando a 4% y 5% de crecimiento anual del PIB.

Soy un convencido de que el potencial del país es gigante y que tuvimos impactos muy grandes en los últimos dos años, pero que incluso con estos, logramos un desempeño mejor que el del resto de la región. Es por esto que eliminando esa neblina que no nos dejaba acelerar, es el momento de creer en el país, de apostar, de invertir y todos juntos construir este crecimiento.

Esta confianza sin duda será la chispa que ayude a prender la llama del desarrollo del país. De esta forma, veremos un sector automotriz y una economía en general, recuperando los niveles perdidos en los años anteriores, mostrando mayores ventas en el año 2017 y llegando a nuevos récords en el número de vehículos comercializados en los años posteriores.