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Progresividad fuerte

La Secretaría de Hacienda de Bogotá acaba de presentarle al Concejo un proyecto de acuerdo que busca la modernización tributaria. Es la segunda vez que esta administración le propone al Concejo la aprobación de un acuerdo de este tipo. En los aspectos relacionados en el impuesto predial el proyecto tiene dos características que vale la pena resaltar: la primera es la referencia al avalúo, dejando de lado el estrato. Y la segunda es la progresividad fuerte.

En el proyecto la base gravable es el avalúo catastral, y se eliminan las referencias al estrato. Dados los problemas que tiene la estratificación, la alternativa propuesta es transparente y mejora la equidad. El diseño actual es inadecuado. En alguno de los rangos vigentes se llega al absurdo que los inmuebles del estrato 4 paguen una tarifa de predial del 7,5 por mil, mientras que los del estrato 5 y 6 pagan 7 por mil. La eliminación del estrato en la determinación de la base gravable del predial es apropiada porque en Bogotá la información catastral es bastante buena, y guarda una estrecha relación con los valores comerciales de los inmuebles. La actualización del catastro de Bogotá se hace de manera permanente.

Pero el aporte más significativo de la propuesta es la progresividad fuerte. La tarifa va aumentando a medida que sube el avalúo. Los predios con el avalúo más bajo pagan un predial del 6 por mil, y los predios con avalúo más alto pagan 16 por mil. Estos mínimos y máximos se acogen a las normas nacionales. El crecimiento continuo de la tarifa a medida que sube la base, significa un cambio radical en la forma como se ha concebido la tributación en Colombia. Cuando la tarifa aumenta de manera continua con la base, la progresividad es fuerte. La forma que adquieren los cambios en la tarifa es una curva exponencial. Desde el punto de vista matemático ello significa que la segunda derivada es positiva. Esta modalidad de tributación que siempre ha existido en los países desarrollados es novedosa en Colombia. El impuesto a la renta tiene una progresividad débil porque en el rango superior la dinámica de la tarifa va disminuyendo hasta llegar a un punto en el que ya no crece más (segunda derivada negativa). Y aparentemente, por los comentarios iniciales, en el impuesto al patrimonio que el gobierno nacional presentaría al Congreso, la tarifa sería proporcional y no progresiva.

La propuesta que se discute en el Concejo de Bogotá es un buen ejemplo de estructuras tributarias que efectivamente pueden incidir en la equidad. Si se aprueba el acuerdo, en los predios con los avalúos más altos la tarifa pasaría del 9,5 por mil actual al 16 por mil. Y, sin duda, este cambio es significativo. Sin transformaciones de esta naturaleza es imposible disminuir el Gini y mejorar la distribución del ingreso. Esta realidad no la aceptamos en Colombia. El país pretende avanzar en equidad a través de estructuras tributarias proporcionales, o con progresividad débil. El presidente Santos ha insistido en que durante su segundo mandato el país avanzará hacia la equidad, y en materia tributaria ello significa que las tarifas crezcan a medida que sube la base gravable. El diseño propuesto por Bogotá es compatible con la equidad y contribuye a reducir las desigualdades. Se trata de una propuesta emblemática. Esperemos que los concejales de la ciudad sean capaces de dar este paso, que sí afecta las estructuras sociales que mantienen la concentración del ingreso en Bogotá y en el país.