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Analistas 02/07/2021

¿Economía boyante?

Jorge Iván González
Profesor Universidades Nacional y Externado

En el Marco Fiscal de Mediano Plazo, el Ministerio de Hacienda afirma: “... el año 2021 es un año de grandes desafíos para la economía colombiana, pero los indicadores adelantados permiten avizorar una economía boyante”. El calificativo de “boyante” es exagerado, no tiene nada que ver con la realidad y, desgraciadamente, muestra que durante este año de pandemia Hacienda no ha aprendido.

En ninguna parte del documento se explica el significado de “boyante”, pero la estructura de la economía colombiana, y el daño causado por la pandemia no permiten afirmar que el panorama actual sea tan maravilloso. Ninguno de los indicadores da pie para este optimismo desbordante. De acuerdo con las proyecciones que se hacen en el Marco Fiscal, en los próximos años el crecimiento del PIB será muy modesto, alrededor del 3,3% anual. Y aún si se cumple esta meta, el calificativo de “boyante” es absolutamente inapropiado.

Preocupa la mirada de Hacienda porque muestra que no se ha aprendido. Los problemas estructurales de la economía colombiana, que se hicieron evidentes con la pandemia, no han puesto en tela de juicio ninguno de los imaginarios del Gobierno. Sorprende que las condiciones ideales del estado estacionario continúen siendo muy similares a las del anterior Marco Fiscal, así que un año de crisis profunda no ha impactado las decisiones de política pública. Hacienda es insensible. No propone ninguna transformación radical. Peor aún, insiste en mantener alternativas que han fracasado.

La llamada “triada de soluciones”, conformada por las políticas social, económica y fiscal, no plantea cambios estructurales. La mirada sobre lo social se sigue reduciendo a los avances en la focalización. La reflexión económica no cuestiona la dependencia del petróleo y del carbón. Y en materia fiscal se insinúa una reforma tributaria, que siendo progresiva, es débil, temporal y mínima. Además, sin una justificación clara se recurre a privatizaciones, que ahora tienen el pomposo nombre de “optimización de activos”. Las consideraciones sobre las triadas no reflejan un horizonte alternativo. Este Marco Fiscal mantiene el mismo espíritu que el del año pasado.

En numerosos países la crisis de los dos últimos años ha llevado a reconsiderar las funciones del Estado en la economía. Y a nivel internacional se está reconociendo la importancia de la inversión pública, y del liderazgo del Estado. Es lamentable que en el Marco Fiscal no se destaca la relevancia de la acción estatal. En lugar de proponer una nueva concepción del Estado, la visión de Hacienda continúa siendo miope. No reconoce que la poca intervención pública es perjudicial. Pretende una economía “boyante” sin Estado. De manera equivocada vuelve a insistir en la austeridad, y mantiene un aparato estatal enclenque. Los ingresos totales del Gobierno Nacional Central, en lugar de aumentar, continúan girando alrededor de 16% del PIB. Para cumplir con el sueño de reducir la deuda, se combina una tributación débil con programas de disminución del gasto. La serie que va desde 2021 hasta 2032 muestra una caída progresiva del gasto público, hasta colocarlo en 19,6% al final del período. Y como los intereses de la deuda, que representan 3,4% del PIB, hacen parte del gasto, el margen de maniobra de la inversión pública es pequeño. Esta estrechez fiscal es incompatible con el sueño de una economía “boyante”.