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Ya se ve algo del nuevo Gramalote

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Hace más de un año escribí en este mismo espacio sobre el drama que vivían los habitantes del municipio de Gramalote, Norte de Santander, en el tortuoso proceso de reubicación de su pueblo destruido durante la terrible ola invernal en 2010. En ese momento me parecía inaudito que pasara tanto tiempo sin que se lograra algún avance, pero tenía algo de optimismo respecto a una pronta solución (ver columna 1). No hubo ni corto ni mediano plazo. El proceso de reconstrucción se volvió de larguísimo plazo y hoy, 33 meses después de que la evacuación, la solución definitiva está a medias. Los primeros pedazos de pueblo se están construyendo, pero el reasentamiento total puede estar finalizando en 2015. Ahora es noticia que ya comenzaron, como lo describen nuestros colegas del Diario La Opinión. (ver nota 2)
 
Varias entidades estuvieron involucradas desde el inicio en el proceso de reconstrucción, pero una vez más la burocracia se lució por su ineficiencia. Fue luego de las muy lentas gestiones del Ministerio de Vivienda, que el Fondo Adaptación tomó el control de la reconstrucción. La entonces gerente del Fondo y hoy ministra de Transporte, Cecilia Álvarez Correa, elaboró en tres meses una propuesta económica, revisó lo que había hecho el Ministerio de Vivienda, consultó con el Servicio Geológico Colombiano las alternativas, hizo los estudios técnicos y entregó el resultado. 
 
Pero sólo hasta que la Sociedad Colombiana de Geotecnia profundizó los estudios del Servicio Geológico Colombiano se supo, el 30 de octubre de 2012, que definitivamente Gramalote debía quedar en la vereda Miraflores. El estudio final lo determinó así luego de tener en cuenta aspectos técnicos, sociales, económicos, institucionales, entre otros. (ver video FA 3)
 
Carmen Arévalo, actual gerente del Fondo Adaptación, asegura: “Somos enemigos del cortoplacismo, porque nuestro mandato es hacer obras que perduren en el tiempo. No queremos que la tragedia se vuelva a repetir, cuando terminemos este proceso, los gramaloteros tendrán la seguridad de que valió la pena la espera”. Los estudios geológicos y geotécnicos arrojaron que la mejor opción para reasentar a esa población era Miraflores. Ya se inició la compra de lotes, para cumplir con el cronograma. Incluso el reputado arquitecto Camilo Santamaría diseñará el nuevo pueblo. 
 
Hay que destacar que la única entidad que tomó en serio a Gramalote fue el Fondo Adaptación, ya que anteriormente otros funcionarios públicos brillaron por su negligencia. A pesar del cambio de Gerente, el reemplazo, la señora Arévalo, mantuvo la política y siguió el proceso, situación sui generis en el servicio público colombiano, donde están acostumbrados a que llegan a las entidades a cambiar todo lo que hizo el anterior.
 
La situación que se vive en el terreno es diferente. La gente vive el día a día en una mezcla de desesperanza y resignación. Según las estadísticas del Dane para aquel 17 de diciembre de 2010 vivían en Gramalote 6.638 personas repartidas en 50% que habitaban el área rural y 50% el área urbana. Esas personas no siempre han tenido lo que se les prometió. Hoy algunas familias se quedaron en el sector que quedó en pie y no se cayó el día de tragedia. La realidad es que no hay donde más. 
 
Luis Alfredo Martínez, miembro de la veeduría ciudadana pro reconstrucción del municipio, asegura que Colombia Humanitaria ayuda con unos mercados, subsidios de arriendo que paga la Dirección General de Riesgo y $200.000 mensuales para cada familia. Hace poco les entregaron lo que les debían de seis meses de retraso. Un $1.200.000 que algún aprovechado de cuello blanco había refundido. La preocupación crece con la llegada de una nueva ola invernal y es inevitable que la gente recuerde la tragedia de 2010. En estos meses se volvió un pueblo fantasma. Ojalá la reconstrucción no tenga más atrasos. Parece una novela de Kafka, el Gramalote que le cuesta trabajo revivir.
 
Ñapa: Si bajan el precio de la gasolina, bajan los costos de transporte y alimentos, entre otros. Al reducir costos, se aumenta la capacidad de pago, generando más consumo, la economía crece y con mayor PIB se aumentaría el recaudo fiscal. El argumento del gobierno de descuadre fiscal es parcial. Cierto en el muy corto plazo falso en el largo plazo.
 
 
 
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