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WeChat

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Se estrenó recientemente la película futurista “El Círculo” del director James Ponsoldt, con Tom Hanks y Emma Watson como protagonistas. La película es una fuerte crítica a la creciente tendencia de los usuarios de redes sociales que han expuesto al mundo los peligrosos límites de su privacidad. La corporación, una típica empresa de internet con estructura de campus, desarrolla proyectos de video en tiempo real con pequeñas cámaras que pulverizan cualquier idea de intimidad que uno tenga. Algo así se había visto en 1996 en el “Truman Show” con Jim Carrey, un reality continuo de información y publicidad sembrada.
“El Círculo” predice que los comportamientos humanos fácilmente llegarán pronto hacia un mundo sobrecolaborativo, en donde se interactúa con familiares, amigos, compañeros de trabajo y extraños al mismo nivel. Sugiere que la identidad y cuentas de usuario del empleado pertenecen, no solo a la empresa, sino que se debe a sus clientes y seguidores. “Transparencia total” es el lema que pone sobre la mesa un interesante y peligroso debate.

Las grandes compañías de internet tienen demasiada información entre ellas de nuestras actividades y realmente no sabemos que hacen con todo eso. Si uno suma información bancaria, tarjetas de crédito y posts en redes sociales, encuentra que unas pocas compañías nos conocen mejor que nosotros mismos. Seguramente los datos sean utilizados para campañas de mercadeo por agencias de publicidad. Lo grave es que otra parte del infierno de datos puede llevar a usos y abusos que sobrepasen las fronteras de lo ético y legal.

Desde hace pocos años en China se viene desarrollando una compañía que tiene una plataforma similar a lo que muestra la película: WeChat. Es una metaplataforma, o plataforma de plataformas, si se puede usar el término. Los desarrolladores se dieron cuenta que la mayoría de usuarios móviles del mundo intercambian su tiempo entre correos electrónicos, mensajes de texto, Whatsapp, Facebook, Instagram, Tinder, Airbnb, Uber, Twitter, Snapchat, Pinterest, entre otras. Lo ingenioso es que WeChat armó un aplicativo único en donde todo eso está dentro del mismo sistema, por no decir casi ya de por sí sólo un sistema operativo aparte. En otros países ya se consigue para Iphone de manera gratuita, pero realmente creció dentro de la burbuja de internet de China y hoy suma una comunidad de un poco menos de 1.000 millones de usuarios, la gran mayoría registrados con sus tarjetas de crédito, correos y cuentas de redes sociales.
Algunos analistas la han simplificado como el “Whatsapp chino”, pero realmente es mucho más que eso. Tiene servicio de mensajería, pagos integrados, juegos, reservas, compras de bienes y servicios y unas aplicaciones que hacen que el usuario prácticamente gaste la mitad del tiempo de su experiencia diaria sin salir de WeChat. Es la versión real de la predicción de la película. Hoy prácticamente las entidades del estado de China dependerán del servicio de WeChat para trámites de ciudadanos, y pronto tomarían el control fácilmente del comportamiento de las personas.

La filosofía de WeChat nos expone totalmente a la información en la nube y control o manipulación de nuestra información, sin hablar de la inteligencia artificial aún. El miedo es entregarle tanta data a una sola empresa, pero probablemente debamos acostumbrarnos a esa situación incómoda. Comienza a verse el fin del duopolio mundial de Google y Facebook, viene del lejano oriente en forma de círculo.