Analistas

Otro error que nos puede salir muy caro

GUARDAR

Jorge Hernán Peláez

Mi primer contacto con Internet fue en los 90 como estudiante de la Universidad de Los Andes. Varios profesores de la Facultad de Ingeniería, del departamento de Sistemas, administraban para nuestro país algo que pocos entendían y era muy novedoso. El antiguo Ministerio de Comunicaciones en los 90 andaba resolviendo licencias de Larga Distancia y la expansión de la telefonía móvil celular. Mi primer correo fue jhpelaez@uniandes.edu.co, mi primer contacto internacional fue por “Gopher”, un sistema de mensajería de texto revolucionario para la época. La primera página a color la vi en Netscape. La verdad Los Andes hizo un impecable trabajo en una etapa del tiempo en donde nadie sabía mucho de internet en nuestro país.

Varios años después, el Ministerio de Comunicaciones de 2006, impulsó en el Congreso la Ley 1065, documento que permitió tener la autoridad para reglamentar la administración del dominio .CO. La Universidad entregó al Estado cerca de 27.000 dominios y el Gobierno hizo una licitación en la que se presentaron inicialmente dos interesados: Co Internet SAS y VeriSign de EE.UU. Los norteamericanos quedaron fuera porque no adjuntaron la experiencia necesaria, y la compañía colombiana, del emprendedor Juan Diego Calle, y con la empresa Neustar como accionista minoritario, se ganaron el contrato. Han pasado cerca de 10 años y hoy existen más de 2,7 millones de dominios .co en el mundo y a la fecha ninguna objeción por parte de los diferentes ministros TIC. Calle reclutó varios talentos de la Universidad de Los Andes, que conocían del tema, especialmente de seguridad y que hoy continúan con la compañía.

A mediados la década, Neustar compró una participación mayoritaria de la compañía. Esto cambió la película pues para Neustar el contrato ahora está en el marco del Tratado de Libre Comercio que firmó Colombia con EE.UU.

El contrato vence en febrero de 2020 y tiene una cláusula de posible prórroga por otros 10 años. Las negociaciones entre MinTIC y la empresa no van bien. Después de varios meses de cruce de cartas y una reunión tensa en el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, las cosas subieron de tono. Neustar ofreció US$200 millones y la respuesta del gobierno fue invitarlos a participar en la licitación. MinTIC publicó el pasado lunes su posición oficial, informando que en próximos días abrirá formalmente el proceso. Llama la atención que en algún pronunciamiento hace semanas, la entidad haya dicho que habrá un nuevo operador. La palabra “nuevo” supone que para el Gobierno el operador actual no va a ganar. Co Internet SAS no pide “prórroga automática” pero sí una negociación en el marco del TLC. De hecho, la empresa ya notificó al Estado colombiano su intención de elevar el caso a un tribunal internacional. La demanda sería por US$350 millones, que sumados a los US$200 millones que no aceptaron, se convierten en una cifra cercana a los $1,9 billones.

En menos de una semana ocurrieron dos escándalos que dejan en evidencia lo ingenuo y “light” que es el Estado actualmente. Las fotos presentadas en el “dossier” ante Naciones Unidas y luego la fuga de la delincuente Merlano, son muestras contundentes de la falta de rigor de varios servidores públicos. Ojalá que esta notificación sea una simple tarjeta amarilla, que abran las puertas a un diálogo y nos eviten la demanda multimillonaria que se podría configurar por falta de rigor jurídico de nuestro país.

Más columnas de este autor
LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.

GUARDAR
MÁS LR

Agregue a sus temas de interés

MÁS LR

Agregue a sus temas de interés