.
ANALISTAS 06/11/2026

Ordóñese de la risa

Síganos y léanos en Google Discover

Entre 1995 y 2000 el humorista santandereano José Ordóñez mantuvo al aire un programa de televisión llamado “Ordóñese de la risa” en el cual los colombianos nos acostumbramos a los personajes como “Celio”, “Gomelina” o el “Búcaro”. En 2014 José recibió el reconocimiento Guinness Record por contar cerca de 9,600 chistes de manera ininterrumpida durante 86 horas en un centro comercial de Bogotá. Otro santandereano del mismo apellido, no sé si tan lleno de risas y humor, tiene ahora la gran responsabilidad de llevar las relaciones entre el Congreso y el Gobierno Nacional.

El presidente Abelardo de la Espriella posesionó al exprocurador Alejandro Ordóñez esta semana oficialmente como ministro del Interior. Los entendidos en política tienen sentimientos mezclados con el nombramiento, y por supuesto, grandes reservas de sus eventuales resultados legislativos. El Plan Nacional de Desarrollo 2026-2030, a mi juicio, la gran tarea por construir desde cero y la aprobación de la ley de ajuste fiscal, ahora conocida como de rescate económico, serán los medidores de aceite.

Abogado de profesión de la Santo Tomás, con una especialización en derecho administrativo de la misma institución, Ordoñez antes de llegar a la Procuraduría tuvo otros cargos públicos. Inicialmente fue concejal de Bucaramanga, luego magistrado y presidente del Tribunal Administrativo de Santander y también llegó eventualmente a la presidencia del Consejo de Estado, corporación en donde ejerció como magistrado durante 8 años. Sus posturas religiosas personales le han traído múltiples críticas e inconvenientes de diferentes sectores, pero en su defensa, se podría decir que mientras fue procurador, investigó, sancionó, destituyó e inhabilitó a varios personajes de la vida pública prácticamente de todos los colores políticos del espectro. En general tiene la experiencia y las capacidades para el cargo, sólo él demostrará a sus detractores con resultados si estaban equivocados.

El camino de la ley de ajuste fiscal en el Congreso está lleno de minas. El tiempo no es una variable que esté a su favor. Salvo que haya una eventual convocatoria a extras, las pocas semanas que quedan lo ponen a correr, y diría que prácticamente a instalarse 24 x 7 en el recinto para apersonarse del trámite. Debe garantizar que haya coordinación si hay diferencias entre Cámara y Senado. Lo más delicado: el diálogo que deberá surtir con las bancadas de los partidos. Hay una gran parte de las conversaciones que se quedan a puerta cerrada. El problema es que ahora vivimos en un mundo en donde hay decenas de personas con sus celulares grabando audios y vídeos todo el día, sino que lo certifique el expresidente Petro a quien acaban de “boletear” por redes sociales.

Mi sugerencia al ministro Ordóñez es que desconfíe y parta del supuesto de que en toda reunión habrá gente grabando. No vaya a ser que eso le meta ruido a su gestión que apenas comienza. La expectativa es baja y el gobierno lo sabe. Ordóñez va a necesitar que todo el gabinete ayude a empujar si quieren llegar a la meta. Veremos si al final él o sus opositores son quienes canten victoria. Sin haber empezado el primer debate no se puede pronosticar con certeza si tendremos, o no, un nuevo capítulo de “Ordóñese de la risa”.

Conozca los beneficios exclusivos para
nuestros suscriptores

ACCEDA YA SUSCRÍBASE YA

MÁS DE ANALISTAS

ÚLTIMO ANÁLISIS 04/11/2026

Las mentiras no llenan los gasoductos

El vicepresidente José Manuel Restrepo y la ministra han vuelto a hablar del gas de Venezuela -ahora sí-, y, según he podido conocer, esta semana Ecopetrol y su filial Cenit anunciarían el camino para traerlo

ÚLTIMO ANÁLISIS 05/11/2026

El costo de un ajuste fiscal insuficiente

Los resultados muestran que, más que la fuente de los recursos, lo determinante es el tamaño del ajuste, y que los recortes de gasto propuestos, por sí solos, no alcanzan

ÚLTIMO ANÁLISIS 03/11/2026

Donde llegue el tren

Durante ocho décadas, el metro de Bogotá fue una promesa. Hoy es una obra que avanza y, a su alrededor, la ciudad tiene la oportunidad de construir miles de hogares y negocios a pocos pasos de una estación