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No hay derrotas absolutas

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La Selección Colombia se despidió esta semana de los octavos de final de la Copa del Mundo Rusia 2018 en un emotivo partido jugado en el estadio del Spartak de Moscú frente a Inglaterra. Los minutos finales fueron de infarto incluyendo el gol de Yerry Mina, quien terminó siendo el goleador de Colombia en este Mundial.

Ayer cuando el equipo llegó a Bogotá y tuvo el recibimiento de los hinchas en el Campín se puede uno verdaderamente dar cuenta del cariño y admiración que tiene la gente por Pékerman y los 23 luchadores que nos llevaron a soñar otra vez.

Colombia tuvo muchos accidentes e imprevistos en este campeonato. La lesión de James Rodríguez fue determinante, ya que otro hubiera sido el partido frente a los ingleses con nuestro crack en el campo. La lesión de Abel Aguilar en el segundo partido, la expulsión de Carlos Sánchez en los primeros cinco minutos del Mundial, solo por mencionar lo más importante, cambiaron los planes del técnico una y otra vez.

Una y otra vez Pékerman logró recomponer las fuerzas, tapar las emergencias y lo más importante, hacer que los jugadores se la creyeran como si nada hubiera pasado.

Terminamos jugando con tres centrales y tres delanteros en el extra tiempo frente a los ingleses, y estuvimos cerca de marcar otro gol o de superarlos en la tanda de los lanzamientos desde el punto penal.

Cada Mundial trae su atractivo y especial “11 ideal”, que es una formación teórica de los talentos de los mejores países. Por estos días, sobre la fecha de cuartos de final y de aquí en adelante viene la definición, de quienes fueron las figuras de Rusia 2018. Inicialmente se hace una lista preliminar con más de 25 jugadores tomando varios por puesto, y se llega a una especie de “candidatos” a estar en ese equipo idílico.

En Brasil 2014 estuvo James Rodríguez dentro del once ideal por ser el goleador del torneo. Dentro del grupo de jugadores que salieron mencionados por los periodistas de los medios que cubren aquí en Rusia, aparecen en la lista cuatro de Colombia: Mina, Mojica, Quintero y Barrios.

Si hubiéramos discutido el tema antes del Mundial, por ejemplo, en la etapa preparatoria, todos esos eran suplentes. Íbamos a jugar con Fabra que se lesionó y no llegó a Rusia, Quintero estuvo en duda hasta el final y los volantes de marca eran Sánchez y Aguilar. Terminamos cerrando el último partido con Barrios y Mateus Uribe.

Lo de Mina es excepcional, tal vez por ser suplente en el Barcelona, no era la prioridad para Pékerman, TANTO ASÍ QUE NO JUGÓ FRENTE a Japón el primer partido, y luego marcó tres goles en tres partidos seguidos, algo que ningún defensor había logrado hasta ahora ni en Colombia ni en otro equipo.

El mensaje final que queda es que la Selección, al igual que el resto del país, tiene cómo resolver los problemas que siempre aparecen. Somos creativos, recursivos, rebuscadores y al enfrentar dificultades, dependiendo del cómo se haga, las cosas pueden salir mejor. Aprendimos a querer al técnico y al equipo independiente del resultado, hacemos fuerza y queremos que gane y juegue bien como contra Polonia, pero no todos los partidos tienen esa historia.

El proceso de largo plazo debe seguir, si no es Pékerman, alguien de su talla y profesionalismo, que continúe el método y nos enseñe a administrar bien las victorias y a sobreponernos cuando perdemos. No hay derrotas absolutas, piénselo, es la gran lección que nos queda, debemos comenzar a vivir así, no sólo en el fútbol.

Escuche el audio de la columna aquí.

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