Analistas

Mermelada difícil de repartir en la tostada

El Ministro de Hacienda Juan Carlos Echeverry es ampliamente conocido por ser uno de los grandes economistas de este país, académico y por estos días líder de la chequera del gobierno nacional. PHD en Economía y con amplia experiencia como asesor y profesor, de su lado han llegado a trabajar al gobierno otros tecnócratas como el banquero de inversión Bruce MacMaster con varios años de experiencia en privatizaciones, fusiones y adquisiciones en la famosa firma Inverlink.

El gran reto del ministro Echeverry, que es prioridad para el gobierno del presidente Santos para esta legislatura 2012, es la reforma tributaria. El proyecto de ley incluye ideas de unificación de tarifas impositivas que han sido defendidas por el director de la Dian otro gran economista y PHD Juan Ricardo Ortega. Con la Reforma el gobierno busca cuadrar la caja de aquí en adelante y sufrir menos en temas de recaudo de impuestos y presupuesto.

Haciendo un sondeo en la primera semana de trabajo legislativo de 2012 encontré que varios congresistas (especialmente representantes a la cámara) han mostrado su descontento con el proyecto de Reforma Tributaria y se sienten traicionados por el gobierno con la pasada Reforma a las Regalías. Detrás de esos congresistas están los tristes alcaldes y gobernadores de las regiones que vieron afectado su flujo de caja. Aunque no tuvo mucha acogida, ya un representante, Hugo Velázquez del Meta, amenazó con moción de censura al Ministro y otros como Consuelo González, Orlando Velandia y Guillermo Rivera han expresado reparos a varias leyes entre ellas regalías.

Hasta el presidente de la Cámara Simón Gaviria le hizo el feo públicamente al inicio de semana, mostrando diferencias estructurales del tema con el Ministro.

La Constitución del 91 repartió las regalías de forma generosa pero corta de visión: excluyeron las vías y privilegiaron la "inversión social", que se convirtió en la panacea de la creatividad para el robo: velódromos sin ciclas, patinódromos sin patines, acueductos sobredimensionados, escuelas sin profesores ni libros, hospitales sin dotaciones y muchos contratistas y políticos felices. El sistema había colapsado pero nadie quiso reconocerlo. Llegó el gobierno Santos y con un nuevo enfoque quiso organizar la caja.

Pero al barajar de nuevo las regalías, se topó con que las poblaciones olvidadas por todos siguen demandando sus vías pavimentadas, su energía eléctrica, sus puesticos de salud (pero con médicos y enfermeras) y otras necesidades mínimas que en dos décadas jamás conocieron. Y ahí aparece desnuda la realidad financiera de esos departamentos: sin regalías, los recursos propios que generan no son muchos. Se exceptúan Norte de Santander, Santander, Huila y Cesar. Pero los llaneros de Arauca, Casanare, Meta y Caquetá quedaron "empelotos" y en la calle. Las protestas toman arraigo y los gobernantes locales se esconden como mariachi en tiroteo detrás del recorte.

Lo que se puede pronosticar es que en el paso por Cámara los representantes de los departamentos donde hay minería y petróleo van a intentar bloquear la Reforma Tributaria queriendo incluir un mico que les devuelva las regalías, hasta que el gobierno no les garantice una revisión a fondo de la formula, ampliamente conocida en las regiones como la "mermelada en la tostada", frase utilizada por el ministro cuando "vendió" a los medios de comunicación el proyecto el año pasado. No olvidemos que en una reunión de gobernadores, lo recibieron precisamente, con un tarro de mermelada en un gesto de ironía que podría perfectamente repetirse ahora en el congreso pero no con tantas sonrisas.

Se le viene una época complicada al ministro y en este momento crítico es donde un manejo del tema en los medios se hace indispensable. El problema es que Echeverry ha sido poco estratégico en la relación con la prensa. A la fecha, ha cambiado cuatro veces de jefe de prensa, sin cumplir dos años de gobierno y su comportamiento es recurrentemente equivocado cuando considera que hay noticias (que para la prensa no necesariamente lo son) y llama a los medios a que lo registren. Las malas lenguas dicen que cuando fue elegido como el mejor ministro de finanzas de la región, se molestó y reclamó airadamente al jefe de prensa de turno porque la Revista Semana publicó "solo" una hoja del tema y no al menos tres como él esperaba. El ego y la arrogancia en su momento llevaron al ex ministro Andrés Felipe Arias, otro PHD en economía del gobierno anterior, a cometer varios errores con la gente de su ministerio y en los medios. Hoy todos sabemos la tortura personal que padece Arias, y sus cercanos ex-colaboradores coinciden en que la cadena de errores fue acompañada por una buena e innecesaria dosis de displicencia. Ministro Echeverry: le piden a gritos sus subalternos del despacho y los colegas de la  la prensa económica no confundir inteligencia con arrogancia. En el proceso de la Reforma Tributaria por el congreso, va a necesitar mucho de la primera y olvidar la segunda, para que la mermelada logre repartirse como usted quiere en la tostada.