Analistas

Lista Clinton

La convención demócrata que se llevó a cabo esta semana en Filadelfia oficializó la candidatura de Hillary Clinton para buscar llegar a la Casa Blanca en las próximas elecciones. Desde mi columna inicial de 2016 dije que sería la primera mujer presidente de ese país y después de ver los discursos pienso que la tendencia es irreversible (Ver columna).  La convención brilló adornada con los apoyos impresionantes de la familia Obama, sumado a la vehemencia del sorprendente Bernie Sanders, y las palabras del reconocido exalcalde de Nueva York y empresario Michael Bloomberg. Las historias emocionales del expresidente y esposo de la candidata Bill Clinton y de su hija Chelsea hicieron aparecer las lágrimas y los aplausos de una manera desbordada.

El presidente actual, Barack Obama, en su explicación dejó ver cuál será la estrategia de su partido para desvirtuar la campaña de los republicanos. El argumento de Obama de “América es grande” intentará dejar sin piso el castillo de naipes de Trump. Obama cerró su presentación emotiva con una de sus frases que hace poner en pie a la totalidad el auditorio: “Puedo decir con confianza que nunca ha habido un hombre o mujer más calificado que Hillary Clinton para ser presidente de Estados Unidos”.

Las elecciones de un presidente de Estados Unidos son una noticia que acapara la atención de los medios del planeta, y en este 2016 el escenario global tiene una coyuntura especial. A medida que se acerca la fecha definitiva el impacto mediático será mayor. Durante el desarrollo de la campaña vendrán temas internacionales como el manejo que se le debe dar a Rusia (hoy fuera del G-8), el combate al Estado Islámico, el Brexit, los inmigrantes y los acuerdos firmados con otros países como los tratados de libre comercio. Las visiones de Trump y Clinton son diametralmente opuestas en algunos de estos aspectos, y en el manejo de política pública interna la distancia es todavía mayor. 

Las repercusiones de la campaña a lo largo del segundo semestre, con su volatilidad emocional, van a impactar en primera medida las tasas de cambio mundiales. En 2008 cuando se dio la campaña Obama frente a John McCain, Estados Unidos estaba al borde del colapso financiero y el entorno generó volatilidad del dólar frente al euro. En esta ocasión, con la libra esterlina debilitada después del Brexit, la volatilidad del dólar frente al euro, y otras monedas será mayor, ante la prevención que genera en los inversionistas institucionales y profesionales la presencia de los mensajes de miedo de la campaña Trump. En el caso colombiano seguirá devaluándose nuestra moneda hasta final de año, aunque la variación puede ser moderada o leve. No creo que los análisis técnicos lleguen a un nivel de dólar por encima de $3.400 nuevamente para este año. 

La de Clinton, al final será una campaña de suma de minorías y unión de indignados. Seguramente veremos a Sanders de compañero permanente y mensajes de Barack Obama desdibujando continuamente las extrañas teorías de Trump. Otra variable que seguramente aparecerá es el tema del poder femenino y la capacidad de sobrepasar los obstáculos de la vida de una mujer que se ha preparado para este cargo con el juicio y la dedicación que requiere una carrera política de largo plazo. 

La campaña del odio, el miedo y la polarización le ha funcionado en el pasado a populistas peligrosos como Mussolini, Hitler, Hugo Chávez y similares. Trump está cayendo en esa peligrosa línea del falso redentor que instauró el venezolano. Tanto así, que ya en el diario The Guardian del Reino Unido hay un comparativo entre ambos (ver artículo de The Guardian). Para el planeta, las sociedades, los escenarios multilaterales y el orden económico mundial conviene la victoria de Clinton como mensaje de la racionalidad sobre la irracionalidad. La economía tiene ese supuesto fundamental, la teoría dice que los agentes toman decisiones basados en sus preferencias con racionalidad. En ese sentido está lista Clinton.