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La defensora del pueblo

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Jorge Hernán Peláez

El Presidente Duque le ha dicho a sus cercanos colaboradores que quiere en la Defensoría del Pueblo para el siguiente período a una mujer en reemplazo del actual Defensor Carlos Negret. En las próximas tres semanas se conformará la terna con al menos dos candidatas, como ocurrió en la terna de 2012, cuando Jorge Armando Otálora compitió contra Olga Gaitán y Beatriz Linares. Las ternas son presentadas por el Presidente y la elección se realiza en Cámara de Representantes. Para llegar a la terna definitiva, hay múltiples hojas de vida de candidatas viables que Duque podría postular. Una mujer también estará en otra terna, por parte del Presidente, para reemplazar al Procurador Carrillo. Se trata de la actual ministra de Justicia Margarita Cabello. Los otros dos ternados escogidos por el Consejo de Estado y la Corte Suprema de Justicia serán hombres.

En el caso de la Defensoría, por parte de los partidos políticos, también hay interés en postular candidatos propios. El Partido de la U, por ejemplo, ha presentado múltiples hojas de vida para buscar estar representado políticamente con un nombre en esa terna definitiva. Llama la atención que las directivas de La U lideradas por el exministro de Agricultura Aurelio Iragorri, hayan propuesto entre diversas posibilidades, una mezcla que curiosamente resulta ser 50% - 50% entre hombres y mujeres.

Desde su creación con la Constitución del 91, la entidad solo ha tenido defensores. El primer Defensor en los 90 fue Jaime Córdoba Triviño, luego estuvo José Fernando Castro y después llegó Eduardo Cifuentes, quien no terminó su período por aceptar un cargo en Derechos Humanos en la ONU.

Luego vino la etapa de Volmar Pérez, a quien algún colega denominó “el defensor del puesto”, por ser el único en lograr ser reelegido. Finalmente fueron defensores Otálora y Negret. Pasaron casi 30 años y la entidad nunca estuvo en manos femeninas. Llegó la hora de hacer un cambio.

El mensaje desde la Casa de Nariño es concreto. Se necesita una mujer para enfrentar las realidades que Colombia vive actualmente. Somos una sociedad enferma que permitió esta semana que una niña indígena de apenas 12 años fuera violada presuntamente por un grupo de militares. Es inaudito que tengamos que convivir con feminicidios, violencia sexual, líderesas sociales amenazadas y asesinadas, discriminación de género, desigualdad salarial, techos de cristal, miles de madres solteras, altas tasas de embarazo adolescente y otros fenómenos que deberían estar en el pasado. El problema es que cambiar hacia el ideal de lo que debería ser, una sociedad equilibrada, puede tomar varias generaciones. WEF calcula al menos 200 años para llegar a igualdad total.

Las mujeres siguen dando la pelea. Hay voces femeninas fuertes que abren a trancazos el camino del Siglo XXI que, sin embargo, sigue siendo complicado. Las luchas femeninas de momentos anteriores de la historia también lo fueron. Lograr el voto femenino, por citar un solo ejemplo, fue una batalla que costó muchas lágrimas y tiempo. Bienvenida, en un momento oportuno, nuestra primera Defensora del Pueblo. En pocas semanas conoceremos a esa mujer que recorrerá todos los rincones de la geografía escuchando las dificultades de una población que sigue siendo matoneada.

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