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Colombia Móvil comenzó operaciones hace 20 años cuando recibió una licencia PCS del Ministerio de Comunicaciones. Los alcaldes de Bogotá y Medellín de la época en las juntas de ETB y EPM, respectivamente, impulsaron el negocio para que las dos operadoras públicas compitieran juntas contra los móviles establecidos que había en ese momento en el mercado: Comcel y Bellsouth.
Apenas tres años después del lanzamiento del plan “Pioneros” y su marca “OLA”, el desangre financiero que había producido el efecto de los $30 por minuto en el mercado llevó a Colombia Móvil a buscar un socio internacional. Millicom llegó con una capitalización correspondiente a 50% del valor de la compañía, lo que permitió continuar operaciones. Siete años después, la ETB decide salir del negocio, vende su participación en Tigo a la empresa UNE, una filial de telecomunicaciones de EPM, pues era inminente la fusión que se dio semanas después entre UNE y Tigo. Ese movimiento dejó a dos socios, EPM y Millicom, compartiendo la compañía durante los últimos 10 años. Un matrimonio por conveniencia que estamos muy cerca de ver concluir en divorcio.
Al igual que en algunos matrimonios entre personas naturales, en este negocio hay unas capitulaciones firmadas desde el momento de la fusión las cuales incluyen términos y condiciones muy específicas del contrato. En este mismo espacio expuse hace más de un año el tema cuando el mercado conoció la cláusula “drag along” que obliga a los dos socios a vender la compañía de manera conjunta si no se ponen de acuerdo en una compra por parte de uno de los dos. El contrato establece condiciones para la Asamblea de socios, para la Junta Directiva y especifica cuáles movimientos deben tener aprobación del Concejo de Medellín por ser EPM de naturaleza pública. Una capitalización la requiere por parte de dicho Concejo.
Desde hace meses directivos de la compañía avisaron al MinTIC de las dificultades de caja para final de 2023 y todo 2024 ya que se cruzan renovaciones de licencias de hace 20 años, espectro AWS, la próxima subasta 5G y un pago significativo a Bancolombia. El Ministerio convocó mesas de trabajo y múltiples reuniones. Esta semana se dijo que Millicom estaría dispuesto a capitalizar la compañía. El Alcalde de Medellín dijo que EPM no lo haría, lo que supondría una disminución de su posición accionaria. Ante una inminente dilución, Daniel Quintero publicó un explosivo video que forzó a Millicom a emitir un comunicado informando que: “Ante las imprecisas y públicas afirmaciones realizadas acerca de lo que ocurrió en la Asamblea Extraordinaria de Accionistas de UNE EPM Telecomunicaciones, llevada a cabo el 13 de septiembre de 2023, Millicom aclara que, en dicha Asamblea, se reafirmó la necesidad de realizar una importante y necesaria capitalización equivalente a 150 millones de dólares”.
La aprobación en el Concejo de Medellín está lejos de ser una realidad. La otra alternativa es la ley de insolvencia o reorganización empresarial ante la Supersociedades, que permite ajustar pagos a acreedores, incluyendo las renovaciones de espectro que se deben. Una salida fácil y dolorosa como algunos divorcios que resultan llenos de lágrimas y señalamientos. Pienso que esta es la solución que terminará por imponerse.
El gobierno decidió acabar su financiación de Colfuturo, una entidad que por más de 30 años brindó a más de 25,000 colombianos la oportunidad de estudiar posgrados en el exterior. Decidieron hacerlo en el momento en que como país necesitamos mirar hacia afuera
El mundo necesita economías fuertes, sí; pero también necesita personas con esperanza, propósito y gratitud. Y eso, créalo, también mueve el PIB de la vida.
En términos de urgencia, la prioridad debe ser la asignación de nueva capacidad que no tiene un límite intrínseco diferente al costo de expansión del sistema, perfectamente gestionable con planeación y señales económicas claras