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ANALISTAS 22/05/2026

Cuba libre

Esta semana EE.UU. tomó la decisión de imputar penalmente a Raúl Castro, hermano del dictador cubano Fidel Castro. Todo comenzó con el derribo de dos avionetas de la organización benéfica “Hermanos al Rescate”, formada por cubanos exiliados en Miami. “Hermanos al Rescate” se dedicaba principalmente en esa época a brindar asistencia con sus avionetas a cubanos que trataban de llegar a Estados Unidos en balsas en el estrecho de la Florida. En algunas ocasiones las aeronaves también sobrevolaban La Habana para lanzar material de propaganda, lo que enfurecía a la dictadura de Fidel Castro. Recordemos que el derribo de estas aeronaves fue una acción militar tomada por el gobierno de Cuba y ejecutada por la Fuerza Aérea el 24 de febrero de 1996. Es la primera vez en más de 70 años que se acusa formalmente a un líder político cubano ante la justicia norteamericana.

El presidente actual de Cuba, Miguel Díaz-Canel, calificó esta acción como un episodio sin fundamento jurídico. El dirigente fue quien heredó el poder precisamente de Raúl Castro en 2018. Viene acusando a la administración de Donald Trump de intentar justificar un ataque militar a la isla, algo no tan improbable, especialmente teniendo en cuenta lo que sucedió el pasado 3 de enero en Venezuela con la captura de Nicolás Maduro. El secretario de Estado, Marco Rubio, viene insinuando en varias declaraciones públicas que de alguna manera el gobierno de Díaz-Canel va a terminar pronto. Los diferentes analistas políticos infieren que EE.UU. va a intentar una nueva democracia en la isla, por supuesto apoyados por la masa crítica de cubanos residentes y exiliados desde hace décadas. Desde enero EE.UU. intensificó el embargo económico que mantiene contra Cuba desde hace varias décadas. Las medidas impiden el abastecimiento de combustibles a la isla, combinado con un incremento de las sanciones hacia sectores clave como minería, defensa y seguridad. La crisis económica y social se desbordó totalmente. La falta de insumos energéticos aumentó el deterioro de las condiciones de vida de los cubanos. Diariamente hay cortes programados y colapsos del sistema, con afectación simultánea de buena parte del país, en algunos momentos cercana o superior a 50% del territorio durante la hora pico. Ningún tipo de economía sobrevive en esas condiciones. La estrategia es debilitar del todo el mandato de Díaz-Canel hasta lograr que la población se mueva hacia un derrocamiento. Si eso no sucede, no se debe descartar la fórmula usada contra Maduro. El impacto para la región es significativo. Los hermanos Castro patrocinaron por décadas movimientos políticos de izquierda por toda América Latina. Venezuela, Argentina, Nicaragua, Bolivia y otros recibieron fondos y estrategia procomunista. Algo de eso alcanzó a llegar a campañas políticas de nuestro país. La injerencia cubana, en un principio inflada por la Unión Soviética durante la Guerra Fría, perdió toda su relevancia. Con Venezuela y Cuba controladas por EE.UU., la mesa de la geopolítica nos muestra un nuevo camino que debe recorrer el siguiente gobierno. Sería muy bueno que los candidatos hablen de este tema los últimos días de campaña. Un giro hacia Cuba Libre del cual no nos podemos abstraer.

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