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Hace unos meses la política colombiana ofrecía un enjambre de candidatos de diferentes partidos, unos con apoyos por firmas otros con alianzas y coaliciones. Afortunadamente algunos de esos precandidatos han venido entrando en razón y se viene reduciendo la oferta significativamente a un número mucho más razonable que es el al final aparecerá en el tarjetón de la primera vuelta presidencial el próximo 31 de mayo. No vale la pena detenernos en los nombres que han quedado descalificados por no cumplir requisitos en la presentación de las firmas ante la Registraduría. La verdad ninguno de los eliminados tenía alguna opción electoral real.
En pocas semanas la “gran consulta” de candidatos de derecha y lo que ahora algunos llaman “centro-derecha” se ha venido consolidando como una posible gran fuerza política. Uno de los últimos nombres fuertes en llegar a ese grupo es el exalcalde de Bogotá Enrique Peñalosa, que espera darle la pelea a Mauricio Cárdenas, Juan Daniel Oviedo, Juan Carlos Pinzón, Juan Manuel Galán, David Luna, Vicky Dávila, Paloma Valencia y Aníbal Gaviria. Esa consulta debería sumar un volumen de votos lo suficiente como para llegar con la fuerza necesaria para que quien derrote a los demás tenga opciones reales en primera vuelta presidencial. No es lo mismo ganar una consulta con 700 mil votos que por ejemplo con 5 millones. La apuesta de partidos como el Centro Democrático es ganar y por mucho.
Sin duda el fenómeno político de la campaña actual, algo que no se esperaban los partidos tradicionales, es el crecimiento de Abelardo de la Espriella. En varias mediciones aparece por encima de los nombres de la gran consulta, aunque se advierte que una vez haya un ganador el 8 de marzo, los números podrían cambiar al solo tener dos posibilidades para los votantes de la derecha. Después de esa fecha, independiente de quién gane de ese grupo, es posible que la mayoría de votantes cambien sus preferencias. La verdad es que a hoy los cálculos todavía son bastante preliminares, precisamente debido a la cantidad desbordada de candidatos.
Comenzaron también voces de partidos tradicionales a moverse a un hipotético escenario de unión de fuerzas de derecha. Esta semana la concejal de Medellín Nataly Vélez, de Cambio Radical, adhirió públicamente a de la Espriella. El argumento, que coincide con el de algunas voces importantes, es que se debería buscar una unión de candidaturas desde ya. El mismo expresidente Álvaro Uribe Vélez ha mencionado el tema tangencialmente, al expresar que la unión entre de la Espriella y quien gane la gran consulta se va a dar si o si en segunda vuelta. Lo que piden algunos es que dicha unión la deberían realizar antes de primera vuelta ya que sumaría una fuerza muy grande que eventualmente podría dejar la elección definida el próximo 31 de mayo. Llegar al tarjetón con los votos de la derecha divididos como sucedió hace 4 años entre Fico Gutiérrez y Rodolfo Hernández, de pronto no es la mejor estrategia. En mi opinión una convergencia de fuerzas de derecha configura un menor escenario. Lo que es seguro es que esta vez la izquierda llegará dividida pues Iván Cepeda no tiene el monopolio de ese espectro político. Carlos Caicedo y Daniel Quintero buscan figurar por su lado.
El desafío no es ahora, salir a tratar de regular o desindexar bienes y servicios del salario mínimo, medidas que suenan bien en campaña, pero que tienen un grave impacto en la economía
Los precios máximos de la VIS y VIP están definidos en salarios mínimos, traduciéndose automáticamente en un aumento del 23% en los techos de precios