Analistas

Bienvenido General Mejía

Como con cada nombramiento en Colombia de un alto mando militar o de policía, algunos de los que estaban de candidatos, y resultan perdedores, comienzan a intentar desvirtuar al recién ascendido. Recientemente se pudo observar cómo en algunos medios de comunicación se cuestionó la llegada del nuevo Comandante de las Fuerzas Militares, el General Alberto José Mejía. Envidia: mejor despertarla que sentirla.

No conozco en persona al General. No fui soldado activo. En 1991 cuando me gradué de bachillerato y por sorteo de balotas realizado en el Teatro Patria no tuve que prestar servicio militar. Mi única cercanía con el ejército ha sido una actividad del año 2003 en la que colaboré como voluntario con la Fundación Querido Soldado. Así pude conocer de cerca los horrores de la guerra cuando visité los soldados heridos en combate del Batallón de Sanidad.

Como ciudadano desde entonces he venido sintiendo un profundo respeto y admiración por todos los soldados de Colombia. Gracias a ellos, por ejemplo, conocí la oración del soldado. “Aprender con orgullo sin arrogancia, ser fuerte sin ser soberbio” dice en alguno de sus apartes. Nos hace falta apoyar desde la sociedad mucho más a nuestra fuerza pública. Debería existir un canal de comunicación más recurrente entre la población del común y quienes arriesgan sus vidas por nosotros. Hay varias fundaciones que contribuyen a que esto pase, no solamente Querido Soldado. Corporación Matamoros, Colombia Herida y tantas más reciben aportes para ayudar a programas de educación, vivienda y salud de miembros y ex miembros de nuestra fuerza pública y sus familiares que lo necesitan.

Las historias de algunos militares son impresionantes. Dentro del ejército hay deportistas, músicos, actores, escritores, profesores y personajes de múltiples vocaciones. Combinan su carrera con sus habilidades y salen adelante a pesar de las dificultades. Basta recordar a Óscar Figueroa, flamante medallista olímpico en levantamiento de pesas. Esa medalla de oro comenzó a gestarse desde los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 cuando Figueroa prestaba servicio y representó meses después a las Fuerzas Armadas en los Juegos Nacionales de Cundinamarca.

Los logros dentro de la carrera militar del General Mejía son impresionantes, siempre primero en todos los cursos. En el primer gobierno de Santos fue el creador del renombrado Comité de Revisión Estratégica e Innovación CREI. En ese espació se diseño el plan de múltiple objetivo para debilitar los diferentes sistemas que había logrado articular la guerrilla, cuyo resultado fue, en efecto, el debilitamiento integral de lo financiero, lo militar, lo político y las comunicaciones. Gracias a esto el Gobierno pudo llegar a la mesa de negociación en una mejor posición.

Al final fue la guerrilla la que entregó las armas. Esto en código militar significa derrota. El ejército acabó la guerra con lo contrario, con una victoria. Dolorosa, por muchos años y con miles de muertos de diferentes bandos. Pero se acabó y ahora vienen décadas de posconflicto. Esto supone nuevos retos, nuevos enemigos, mejoramiento de la tecnología y mejores estrategias contra las bandas delincuenciales de las ciudades y el campo. La tarea no ha terminado, es otra tarea y apenas comienza. El país hasta ahora se está despertando de la pesadilla. General Mejía, bienvenido al cargo usted es el mejor que tenemos. Como dice la oración del soldado al final: “Ante lo imposible, voluntad”.