Analistas

“Vacunas” informáticas: castigo al descuido

En este mundo donde nuestra información personal y de negocios reside en computadores, servidores y la famosa “nube”, los ataques informáticos se han vuelto cada vez más comunes. A medida que pasa el tiempo, han evolucionado, se han adaptado y han aprendido de generaciones anteriores, hasta el grado de volverse un monstruo de mil cabezas que parece cada día más amenazador. De una u otra manera la sociedad moderna es víctima de su propio invento. 

Muchas personas almacenamos información personal, financiera y de negocios de manera natural en los discos duros de nuestros computadores personales. Desafortunadamente el carácter temporal y la posible pérdida de control de los medios de almacenamiento magnético y de “estado sólido” que están dentro de los computadores pone a la información almacenada allí en un nivel de riesgo que es normalmente ignorado por los usuarios. 

Los millones de dólares invertidos en publicidad cada año por empresas que comercializan “software” para hacer copias de respaldo de la información o para mantener la información de manera segura en servidores remotos a través de servicios como iCloud, Dropbox, Google Drive, etc, al igual que las políticas corporativas de las empresas con respecto a copias de seguridad, parecieran simplemente haber caído en saco roto cuando presenciamos el efecto de un virus informático como el “Wannacry” que inundó periódicos y noticieros en los últimos días a nivel global. “Wannacry” pertenece a una familia de virus informáticos conocidos como “ransomware” que atacan computadores, encriptan la información (sin copiarla ni extraerla) y exigen un pago extorsivo, lo que en Colombia llamaríamos una “vacuna”, a cambio de devolver el control de aparato al usuario. 

Es absurdo achacarle el éxito, si así se pudiera llamar a los daños causados y a la rápida diseminación del “Wannacry”, a los documentos publicados por Wikileaks sobre las armas informáticas del gobierno norteamericano, o al descuido de Microsoft al no haber detectado y corregido una vulnerabilidad que lleva presente en su sistema operacional Windows desde hace mas de 15 años. Siendo racionales, honestos y realistas, deberíamos reconocer que la verdadera culpa de la aparente tragedia mundial la tienen la desinformación y un mal tan antiguo como la misma humanidad, llamado procrastinación. Procrastinar es postponer o retrasar voluntariamente la ejecución de una tarea a sabiendas de que ese retraso es perjudicial. 

Básicamente, procrastinar es dejar para otro día algo que deberíamos hacer de inmediato o de manera continua o diaria como es el tema de actualizar el “software” y hacer copias de seguridad de nuestra información importante. Si la mayoría de los usuarios de computadores personales hiciéramos copias de seguridad a diario o mantuviéramos la información en la “nube”, el poder de negociación de los criminales detrás de este tipo de virus informáticos y el potencial efecto que podrían tener a nivel global sería infinitamente menor. 

El pánico que se ha tratado de propagar por los medios sobre una especie de guerra cibernética es absoluta y totalmente desmesurado. Es triste presenciar otra vez el efecto que se logra en el público en general cuando unos cuantos medios de comunicación sin conocimiento técnico, tergiversan la información, haciéndonos creer que hay mentes criminales organizando un ataque a las telefónicas y los hospitales del mundo. Ojalá el ruido mediático logre concienciar a los usuarios de algo tan simple como cuidar su información.