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Analistas 20/02/2021

Empleo en cuidados intensivos

La pandemia generada por el covid-19 ha extendido y profundizado las brechas de desigualdad que existían antes de la pandemia en muchos países del mundo, pero en particular en América Latina, donde la situación actual ha dejado en evidencia el efecto de décadas de políticas públicas inadecuadas. Millones de personas a lo largo y ancho de la región continúan siendo arrastradas por debajo de la línea de la pobreza, a pesar de las medidas de emergencia tomadas por muchos gobiernos.

De igual manera, decenas de millones de arrendatarios corren el riesgo de ser desalojados en los próximos meses, una vez las moratorias implantadas debido a la pandemia expiren. En la mayoría de los países de la región, incluso en Chile que lidera las estadísticas de vacunación por mucho, es de esperarse que durante 2021, mientras se logra vacunar a un número significativo de personas, la situación económica solo empeorará a menos que se lancen nuevos paquetes de ayuda y se extiendan las protecciones existentes.

Según estudios recientes publicados por la Cepal y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la reactivación del mercado laboral de América Latina y el Caribe pos-covid-19 tendrá un comportamiento muy lento y se requerirá mucho tiempo para que los principales indicadores del mundo del trabajo regresen a los niveles previos a la crisis sanitaria.

Viendo el panorama actual, es claro que el retorno a los niveles de actividad económica pre-pandemia tomará varios años, fenómeno que está íntimamente relacionado a una muy lenta recuperación del empleo. Las cifras indican que si se lograra mantener una tasa de crecimiento promedio del producto interno bruto (PIB) regional de un 3,0%, un valor hoy por hoy bastante optimista y que podría disminuir si las vacunas no llegan de manera rápida, tendríamos que esperar hasta 2023 para alcanzar el nivel de PIB que existía en 2019.

Para muchos ciudadanos, el teletrabajo ha sido una bendición y les ha permitido mantener su nivel de ingresos, para otros que desempeñan un tipo de trabajo que no puede realizarse de manera remota, la situación es muy diferente y podría empeorar al no tener un horizonte claro de una pronta reinserción laboral. También existe un grupo grande de población que estuvo impedido para buscar empleo o ejercer trabajos informales por las restricciones a la movilidad y al final se retiraron de la fuerza laboral, particularmente en los sectores relacionados con el comercio, manufactura, construcción y servicios como el turismo y el entretenimiento.

Uno de los grupos más golpeados es el de las mujeres, ya que muchas de ellas perdieron su empleo y otras cuantas tuvieron que retirarse del mercado laboral para atender tareas de cuidado de adultos mayores, niños y del hogar, situación que también tardará varios meses en volver a la normalidad con el regreso a clases presenciales.

Para evitar una situación más delicada a largo plazo, se hace imprescindible que los gobiernos de la región le den altísima prioridad al desarrollo de políticas sectoriales que promuevan el desarrollo sostenible con empleo y que estimulen el crecimiento económico, con especial énfasis en la implementación de políticas fiscales activas, políticas industriales y de manera prioritaria, políticas tecnológicas que fomenten la educación rápida en competencias relevantes para el economía digital y que sean conducentes a la construcción de capacidades productivas y a aumentar la competitividad.