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Las TIC soporte de la pospandemia

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Jaime Andrés Plaza Gerente de Plaza Consulting

Actualmente, estamos viviendo una crisis global de enorme magnitud. Tal vez la más profunda de esta generación. La pandemia del covid-19 ha obligado a instituciones globales y nacionales a redireccionar sus agendas, con miras a mitigar el impacto en las sociedades y las economías.

Estamos concentrados en superar la etapa de emergencia sanitaria y principios de reactivación económica. Hay que enfocarse también en buscar soluciones y alternativas al impacto que este virus ha traído a otras facetas de nuestra vida social y económica.

En esta coyuntura de aislamiento, la sociedad y la economía se han soportado en las Tecnologías de Información y Comunicaciones (TIC) y los servicios públicos, para mantener activo el país. Pero, cabe preguntarse: En el futuro próximo, ¿qué papel desempeñarán las TIC en el diario quehacer de nuestro país?

La pandemia tozudamente ratificó lo que la Cuarta Revolución Industrial ya nos había mostrado: la importancia estratégica de las TIC para la sociedad, que sin duda saldrá de esta crisis con el convencimiento de los beneficios de la digitalización en todos los aspectos de la vida contemporánea. Pasaremos en corto tiempo del Internet de las Personas al Internet Industrial y al Internet de las Cosas.

Las TIC consolidarán su rol clave para los Estados y las sociedades contemporáneas. Su desempeño debe ser aún más protagónico en los distintos campos de interacción entre el Estado y la ciudadanía, tales como salud, educación, movilidad, justicia, seguridad, medioambiente y emprendimiento, entre otros.

Para afrontar los retos que plantean la nueva revolución de internet y la pandemia, se requiere un enfoque apropiado para gestionar agendas transversales, transformacionales, plurianuales y participativas que permitan abordar los retos de manera integral.

Para que eso sea una realidad, el sector TIC debe crecer, robustecerse y, sobre todo, facilitar el acceso a todos los habitantes. Hasta ahora la inversión en TIC la han hecho primordialmente las empresas del sector, tanto públicas como privadas, acompañadas de una potente política de conectividad establecida por los últimos gobiernos por el Ministerio del ramo, principalmente. Pero dicha inversión no basta. La pandemia demostró que hay que ir más allá.

En ese sentido, es necesario profundizar y escalar las inversiones. Los esfuerzos del sector TIC, de manera aislada, serían insuficientes. Es vital que el sector sea arropado por otros sectores y que entre todos se complementen, que incluya a la Nación, las regiones y a toda la institucionalidad relacionada, conjuntamente con el sector privado.

El primer paso es elaborar una visión estratégica para 2030, cuando menos, que articule interinstitucional, interdisciplinaria e intersectorialmente esfuerzos, ideas y recursos; y dejar de lado y para siempre la política de la segmentación y compartimentización. El segundo, es elaborar una hoja de ruta alrededor de cinco ejes: regulaciones y políticas; innovación; financiamiento; cultura, y territorios.

La conversación queda abierta. No podemos pensar, ni siquiera imaginar, que todo volverá a ser como antes. El reto es grande, pero vale la pena el esfuerzo. Las circunstancias lo exigen. Si no somos capaces como sociedad, no habrá ni presente ni futuro que nos llene de amplia satisfacción y orgullo.

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